(Esto no es un poema o Voten a Apolonio Rey o Sálvese quien pueda). Paseando por las escalinatas empinadas de metafísicas estaciones rompiose un peldaño tras mis pies… y entonces vio los funerales iluminar la marcha tétrica a la que se encarama la humanidad. No quisiera ser tan hosco pero decir que el amor no remonta cúpulas dispuestas al engranaje que catapulte la osamenta hacia irredentas playas amontonadas de placeres discordes que revientan cartílagos y neuronas en el avatar de los años constreñidos de excesos e imprudencias acaecidas en Eideen. El rumbo que toma esto no mola ni agrada al ver que la carne muere y no se desprende ningún espíritu por el éter. Nadie sabe nada. Pero en las rendijas de la abolición de los pecados se cuelan las faltas hechas a expreso a sabiendas del mal que se provoca para provecho propio en el ahora mismo. En beneficio de su poesía diré que hace tiempo que se le veta en los círculos de poder no obstante se le lee por doquier ¿Por qué no publicar a Apolonio Guillian en papel? Si ha colocado los vórtices del amor del hombre allende el universo visual por detrás del anillo de las estrellas… mas por contra ha rascado en los lindes del abismo la verdad nefasta por la que muchos humanos rigen las lianas del presente encarando hacia una mentira las auras alas de aquellos que creen que con abrazar una idea o suposición se salvarán. En las bodas del todo y nada nuestro aliento suspirará para abrazar de una vez que le corresponde en el más allá según el dictamen de nuestro planeta. O quizá estrechados a una falsedad traspasen los anillos que dotará a nuestro mundo de evidencia.

(Mea Culpa). Último autobús de la tierra, vayan tomando asiento, aquí nadie se queda, pueden hablar o permanecer callados. El equipaje es ligero lleven solamente sus almas. Digan adiós a todos los fantasmas que han dejado. Yo tomaré asiento junto a vosotros en silencio. El último autobús se eleva desde las sombras, un día volveremos a ser brizna de hierba para limpiar todas nuestras tinieblas. Ya no falta nadie para el viaje, tan sólo mis lágrimas perlando las rocas y los árboles.

El diablo gana… o no.

(El triunfo de Lucifer). Ved a la Verdad como viene envuelta de sudarios. El hielo cruje en las latitudes perdidas de mi alma. En las sotanas de la libertad observé morir cosmovisiones que maniataban hordas que regían los destinos hacia el pensamiento único. Dos estrellas brillan distantes en igual intensidad más allá de las reuniones de corderos que pacen en mismo prado hambrientos de una única idea que les haga traspasar al línea que separa la vida de lo mortal. Ellas anhelan escabullirse remontando páramos obsoletos designados para el rebaño. Los abortos de Dios proliferan en los campos atestados de atentados contra el resurgir cósmico de los espíritus que ocelan sin brocha las extensiones galácticas de Eideen. El diablo ha ganado lo deforme pendula de lado. En venganzas criptodélicas encendí las esperanzas para que genocidaran las ánimas traspuestas de sinrazones que asesinaran los bultos de los diccionarios de atracos en los sinónimos que atropellaban las veredas por la que piras de calaveras se convertían en huesos amontados en una mefítica hilera que ornaba el currículo que pronto colgaría en la nevera. En los sustos ante una muerte próxima se hilvanaron los arrepentimientos en ríos carbonatados de sufrimientos. Vence el demonio. Y si no pregúntese al expirar quién es el que espera en el umbral cuando ya sin aliento postrados en una macilenta cama Satanás aguarda y tiende su mano para que pasemos al reino de las sombras mientras el cuerpo manjar para el gusano se pudre inmisercorde bajo las órdenes de la putrefacción y nuestra esencia se adentra allende la limítrofe frontera esperando que Dios baje para darnos el visto bueno. El Ángel Maldito nos ofrece una oportunidad: ser Rey entre tinieblas o ser engullidos por Abismo. El aliento de Dios flota sobre Eideen pero apesta a aliento de Ángeles Caídos. Salve Lucifer. Ja ja ja. Ni contigo ni con Él.

Recordando la infancia

(Putos Erizos que se cruzan en la carretera me habéis pinchado la rueda o El poema que nuca debió de escribirse o Hsasta el último suspiro os llevaré seres que vivisteis junto a mi un día). Ionosfera abierta por el hierro y el arado que transforma los almendros en flor, perdonados por el trabajo los gusanos cortados pero oh antiguo rencor odio inmisericorde extinción catapulta donde reverberan vibrantes los tacatá de las escolopendras con alas prehumanas y zapatitos de charol con lacito educadas para blandir la batuta y esgrimir la llave que abre submarinos reinos en el aire donde las viudas negras con babero y pañales pintan óleos de marionetas títeres ligeros licenciando con honores asoladas con matrículas de cordones y horrores borradas del lugar que eligieron para poner la casa y lo justo en la frugal despensa. Pero el Zorro ha muerto desangrado atravesado entre la alambrada y el cemento expropiado de su madriguera madrugada con conexión al cine de las zarzas que le sirven de almohada porqué ya es sólo una ficción el sueño de que vengan nuevas camadas. Es escribir por escribir mis lágrimas no resucitarán a los Seres que nacieron y se criaron junto a mí (oh y que yo cazé) mas rezad para que no encuentre quién mató al Señor Sapo por placer ¡¿Quién a matado al Señor Sapo quiéeeeen?! Me atormentaré hasta morir peRo En verdad por mi eternidad que mi furia caerá sobre el asesino. El sol racanea sobre las antenas estructuras pasajeras en la brevedad de los eones de años. Las montañas desgastadas y a desgana vislumbran la evolución suprema “los chalets” asfalto criminal que no respeta la vida antigua restos que durarán mucho las ruinas del mundo antorcha de muerte que oscilará entre el valle de cadáveres del hombre. Los Grajos volantinan intactos en el callejero de farolas de maleza los timbres tintinean anunciando (que aunque él sólo coma a algunos) vienen máquinas y bípedos que farfullan llenos odio rencor y sin miramientos Que ha llegado la hora salid de los túneles y agujeros ya no tenéis lugar aquí y que si os quedáis vais a morir. ¡CUÁNTOS SERES HABITABAN MI VALLE! Ahora sólo hay viejos y niños necrófagos que comerán más en un día que una Señora Araña en toda su vida. Amaneceres anhelosos de movimientos rocío bañado de hermosura celeste sumido a las tejas oh Conejos oh Lagartos Ocelados Es escribir para nada Serpientes difamadas para compararlas al Gran Follador de Señoras (y de niñas) es escribir ¡oh seres que habitabais mi valle! para sellar en el Corazón de la Creación Suprema que el máximo Genocida que campeó aplastando vuestra inocencia cohibida se apena y que pondrá su Alma Entera y Condena (si esto vale) para veros en aquel día alejándose de nosotros en el cielo mientras las manos de nuestros muertos nos agarran para llevarnos al infierno. (Ya no voy por el viejo algarrobo: no quiero que sus ojos miren de qué manera ha florecido mi hipocresía).

(Temblor borroso en la clarividencia de lo que le engendré dentro o No le toqué ni un pelo o Príncipes errabundos). Un poema sólo uno para destruir su corazón traicionero Espinosa Alborada Metálica acrecentando la mortal y asesina herida: muere a eones de tiempo y de espacio lejos de mí. Brota oh rencor como un vívido odio que apuñale lo poco que siento por ella, pero deja el cuerpo del pecado para que mi sexo halle descanso. Deja al fin la tumba en que ha de morir el soldado ardiente vientre de lujuria y un lugar donde clavar las uñas de la agonía que jamás debió nacer: guardería alambrada de púas para los hijos del deseo que jamás volarán: héroes sin rumbo ni dirección caprichos perdidos en el limbo corporal en la distancia de las camas de los que ya no se aman.

(El poema desechable). El ruido imberbe no cesa en los avatares del destino que se precipita voraz velozmente hacia el cubo insomne de la desventura. Gárgolas añejas otean a sobre las peladuras en las colinas sin cejas que separan los lindes abisales de las cornisas más cenitales. Allende los páramos redondeados de inculturas trascendentales sumerge las pasiones barbudas en los hostales cuyas acequias discurren anormales por los prados concumitales de las verdades dorsales. En los pensamientos filosóficos se hallaron las claves para detectar comportamientos anormales en la evolución ideal del mundo de los ayes para retomar largamente las medidas que habrían de adentrar las almas en universos desiguales. Escribo esto para datar la fecha de entrada por la cual entrarán a manadas raudales de impuestos sobre el ánima a cajas de caudales. En las Gennenas subliminales enterré los huesos que se pudrían a velocidad de vértigo y desamarré los riesgos de convertir a toda una generación de ingenuos en locos posesos por transcribir a todo trapo cuanto cayese fusilado en las tumbas de los lagos donde la tinta se ahogase en percebes infaustos y emergiese en forma de montaña que aspirase las formas aladas de la continuidad. No quiero seguir me despojo de esto que me arde adentro sin cortafuegos que consuma mis dudas sobre aforismos de cordura. En la fotosíntesis de las partículas nuevas tintas expiran indistintas: he llegado ¿a valido la pena? En los sudarios del abecedario apuntalé mis versos fusilados contra la pared. Es inútil que escriba porque la desesperanza me avista y a qué contagiar mi amargura a los demás… quemen este texto nadie lo echará en falta tan sólo el bolígrafo que me mira: “ja ja ja es una tontería lo que esgrimas ¿de qué te ha valido abrazar la poesía? quédate en silencio mientras transcribas y observa la brecha de tu corazón como grita: poesíaaa ¿qué te he hecho yo?”. Y presto a abonar mis faltas me dirijo al vacío insensato mientras clamo: “No escribiré más”. Y el boli divertido me mira extasiado: “Lo llevas en la sangre abrir caminos a los demás mientras tú te despeñas a lo insondable. Y yo agotado tomo el lápiz en mis manos al menos pondré en este poema un punto final antes de mirarme en el espejo y desear la muerte que dé la victoria definitiva sobre el mal que me aqueja: vivir de lado aferrado a la literatura. Y me serraré las venas hasta que la sangre plasme sobre la tierra este hombre vive desterrado, amarrado a un punto y coma, esperando a que una sucia paloma recoja su espíritu y lo lleve a través de las montañas al país donde todos sus camaradas le esperan a brazo abierto y olvidar en el cieno del pantano todo lo que paso por la punta del bolígrafo y empezar con todas las oportunidades servidas con una nueva caligrafía.