Convoca a todas tus pesadillas

Y una vez estén juntas

¡Redímelas!

Anuncios

Pero tú ya no vendrás

Nunca acercarás tu cara a la mía

Ni tus labios a mi boca

Oh Silvia!!!

Te erradicaré de mi alma.

Mi futuro está escrito sobre las sendas del destino que mi andar alumbra en las brumas del mañana mientras hoy camino y camino.

(Que lo amorfo entre por mi pupila o Reproduciendo el paraíso perdido u Oh fantástica y asombrosa noche entarima mi canal hialoideo o Chistecillo gracioso o Elesificación de los tiempos verbales). Dormir entripado podía buscando rendijas que permitieran al cerebro profundizar en tangibles vertebrados vertederos enroscados a la cabeza. Tirado a tus pies diosa con púbico vello penacho pluma desplomada soy buscando para abrazar tus piernas con la mueca de mi rostro torcido y los efectos se desvanecen agarrado a una serpiente lasciva que sorbe mis ideas y mi semen adulterado pertenece ahora al adobo de bizarras criaturas sibilantes que ya corren ya patinan se deslizan hacia marismas desconocidas que congenian en obsoletos depósitos que tamizan fusionando activos de verdadera deformidad maldad que transmite venéreos corredores en el aire de fuegos fatuos que recogí con cada agridulce trago aspirando ósculos de lava meteoros crepitantes mientras arrastraba mis ojos temblantes escaneando pechos caras y caderas a suculentas féminas circunstanciales para rebajar la torta cuando el garrote vil brillante de luz girase la tuerca y con mis manos bloquease las claridades que se filtraban por ventanas y puertas indicando las oquedades que mi mente endemoniada rehuía buscando la paz en las más profundas y tenebrosas oscuridades. Pero ahora me postro ante el dosel leo unas líneas de William Blake y me sumo perdido en ti ideal de Guerrera Virgen de Atenas que me atraviesas ferozmente calma desconéctame busco las claves certeras para dinamitar la horrorosa pompa que me retuerce entre sábanas transpiradas de falsas llaves cuando hace apenas unas horas todo era risa y la vida hermosa.

(Badoo). En las aristas de su boca salivada para la ocasión lo he vuelto ha hacer. Después de tres agrios años rascando las paredes de la necesidad he sumido mi barco entre sus labios para desembocar todo el petróleo ante el marmóreo frío que estiraba el palo mayor ante sus arremetidas dispuestas a cobrar miseria por tan grande hazaña. Me siento fatal. El deleite ha sido placentero en los dilemas certeros del parque congelado ante la ida y venida de transeúntes que no querían mirar ni ver compungidos el acto que bamboleaba mi nave agrietada de tanta soledad y lloraba los hijos de una cruenta carestía. La luna estaba puesta ante el escenario que recreaba acciones similares del pasado cuando cada dos por tres venía a desahogar el nabo. Pero esta vez no ha sido igual. Nunca me marché contento pero sí aliviado ante el marchitar de mi apurado rabo. Le he entregado diez pavos: una ratada al recordar como se escapaban gimientes los niños de mi deseo doliente. Si esos vástagos venenosos son serán todos para ella a no ser que no los quiera. Algo ha muerto en mí. Quizá sea el suspiro que impreca a las latitudes esféricas mi deambular de nuevo por el parking buscando mujer que detente mi placer tirado de precio. Pero en la suma de mis aventuras puteras se tamiza la faz apocada de mi voluntad que anhela las bajas pasiones y sumir en mi espalda el retorno que pueda arreglar mis actos convirtiéndolas en mis esposas. Pero ahora no es de hallar el mal que recala en la cubierta de los desamparos y navegar rumbo a una cuesta para precipitar toda mi avidez en los apetitos varios cuando pica y pica el falo. Me encuentro fatal. Algo ha muerto hoy. En las ganas de morder me quedé extasiado viendo como mi semilla se desparramaba en el condón y ella sorprendida intensificaba la acción mientras miraba mis pupilas. No lo volveré a hacer. ¿O sí? Que cuando la tela caiga entierre mi sombra ante ella quedando tan sólo el rostro nefasto de mis hijos más brutos para que se vuelvan contra mí en los pertrechos de mi velamen que se ha de hundir rumbo marismas de peligros en el juego del sexo. Sólo decir que la quiero (aunque no era bonita) y que en su mano está que todo el jugo blanco pueda pasar al otro lado. Me fui derrotado ¡el gusto se volvió contra mí! Y una vez mi cabeza reposa contra la almohada retengo mis lágrimas. No volveré más ¿o sí? Si tengo dinero, no voy a pagar con mi alma de saldo a importe mierdero ¿quién quiere eso? Te amo chica ghanesa, por todos los evos.