(A mis suicidas o Haciendo las maletas). Allí donde boga ruina laureada de hundimiento y de incerteza visireada de impureza en la mácula de mi puño que extiende sobre la pieza celeste agrias letras grapadas de huestes sincronizadas de palabras que delegan en fuertes anatemas sobre la existencia terrestre. En los lindes de los calamares hallé colores que sustenté arbóreos pasadizos para que pasaren las argollas que curaren los males que designaron el atroz envejecimiento de lo humano. Rayo ufano en el pantano cenagoso de la consciencia por la cual debería circular mi farrogoso patinar hacia lo ominoso. He intentado hacer sonar la palabra del desdichado en los congresos y asentar en poltronas donde debiere a la poesía maldecida. Pero han apagado mi voz. Sólo me resta esperar a que ceda la cortina de lo inerte y esperar ver despegar mis líneas iridiscentes. En la asamblea del dirimir mi poder me topé con la panacea: ay de aquel que me lea sin contrastar mi leyenda pues en mi poesía hay llaves pero también claves de duda que enloquecerán a los que se queden sólo con mi obra íntegra. Instando a seguiros a vosotros mismos aquellos que quieran sumergirse a los abismos que vengan donde yo deje la vereda. Pero sólo un rato si no desean terminar en un manicomio y que me carguen a mí el legajo de vuestro asesinato. Una púa rasca una guitarra… mis notas son sanguinarias. Desean cortar mis manos pero no publicándome tienen bastante. En el deambular de mi derrota gané los trofeos para salvaguardar mi integridad física. Se olvidan de algo de cercenar la corriente que propele a mis poemas a llegar a ojos de la gente. Hoy quiero felicitarme: ya son más de 6000 descargas las que circulan por internet en este instante. En la esperanza de pasar desapercibido posteé este escrito: sólo a quién le interese dejo colgado el manuscrito a la espera que no guste sino a aquellos con una visión poderosa de la vida y que puedan labrar su propio camino en esta infernal selva anormal que dejan los egoístas. 

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aaaah (suspiro)

(¿A quién le importa? u Ocultismo). He liado los hilos pardos esmaltados de principios desbocados en las ganzúas luminiscentes del desarraigo en aristas salientes en la boca de estridentes hazañas que taponaban las sierpes de la montaña. En los éxtasis de lesbianas calqué las caras que expresaban entre placenteros gemidos en celo las cañas que se balanceaban de punta a punta del tablado marcando castañuelas y tacones hasta no dejar más que tocones plantados en la herradura de los clavos que sujetaban el artilugio sofisticado en las barahúndas de un perfecto acabado. Ya no sí escribir me debato en dejar apartado estilete y papel en la bodega de la literaria poesía y en empezar a redactar con mi sangre la tinta de mi testamento con notas de pesar en el deambular de mi yo consciente hacia el barranco. No lo guardaré dejaré que me roben a espuertas mi quehacer por nefandas letras y que el caco responda de lo que se derive de mis palabrotas. Me limpio las manos esto no son poemas sino despojos abisales de un alma que se desmorona ante la ineptitud que no reconoce mi corona como rey que mora en una colina despojada de ventura a merced de las corrientes intempestuosas de la muerte que ampara íntegramente mi labor como poeta. Pronto colgaré mi pluma en la amargura de saber que sólo dos detrás de mí podrán ver el rostro de las cosas mudas pero despiertas (y quizá conversar a voz abierta). Mis textos se pudren poniendo trabas a lo que ha de salir de Abajo. Si nuestro ideal no esculpe en nuestra tumba átomos de fosforescencia den por perdida la ascensión extraterrena. Yo me rindo. Que los demonios se posen en nuestras lápidas cuyas inscripciones serán: Yo fulanito de tal no me quise mojar y ahora eso soy una blasfemia enterrada en una caja hueca. Calamidad si no grafiamos en nuestro epitafio con bordes de fuego purificado: he muerto y la verdad no hice nada por elevar en la maraña de oscuridad el camino para encumbrar mi aportación a la ciencia humana. Y el planeta rotará el día pasará las aves piarán el riachuelo correrá los árboles se agitarán y una sinfonía siniestra circulará rodeando las losas hasta que algún nuevo poeta auténtico rompa las cadenas remachadas por toda la eternidad a un sepulcro mortal.

(Fiesta de boda o Inocencia ante el altar de los amores de la vida). También tú estás hecha de venas y extremidades de sangre densa y roja y de peligrosidades. ¿Dónde se oculta el monstruo maligno que te habita desde tus primeros andares? Se han conjugado las partículas para contornar los haces que cosen desde tus ademanes a los juegos malabares de tus caminares. Pero has sembrado en mí la discordia acontecida en circuitos poligonales que desconfían de tus idas y venidas que arremeten contra mi corazón suicida. El árbol se ha deshojado inmisericorde bombardeando el suelo acorde al ladrón nocturno que te espiaba tal cual eras por fuera de la falda pero en mi inmersión al prolífico deseo sibilinas melodías me decían “no es para ti déjala pasar” mas yo adarga antigua y lanza en astillero te perseguía en el único raíl de vía firme que hacia ti se dirigía matando las vestales de plomo que se erigían junto mi vereda de Don Juan en el Infierno. Juré por mi alma que jamás te escribiría más pero aquí estoy postrado frente a las teclas que chispean nuevos recados para ti colgados todos todos en el Averno. He intentado olvidar tu mirada y los dedos de tus pies que te nacaraban Y he hallado al fin la solución ¿qué solución? La respuesta a mis plegarias es hallar el portón del templo donde te vea al fondo desposada con los andrajos de mi perdición Y juntar nuestros labios Y pétalos de flores a nuestro alrededor salpicando el fiero suelo de piedra adoquinada Y verte al fin abrazada con mis ropajes vacíos para ver cuánto aprecias aún el recuerdo que te queda de mí…sí, Y mi espíritu volará lejos de ti dejándote como carnada mi último suspiro moribundo Mientras riente buscas a los comensales para encontrar nueva pareja que te haga rodar por la pista de baile Y yo vaya a alojarme entre las enaguas de una malparida natividad con sombrías siluetas royéndome la nada que me hilvana hasta caer sumido en una infortunada mortandad.

Un poema de amor

Eres manantial puro de lágrimas factoría alada que no se acaba. Allí cuando confluyen el bien y el mal los rostros se deshacen en esgarros que se expanden arraigando raíces que agrietan los círculos progenitores que ya no pueden contener la contaminación que se deshace de línea a línea en estrías blanca y negras por toda la circunferencia. Eres sal que anega la marea y especia la costa con gotas erosivas ofreciendo la virtud de los mares hasta que la montaña sea agua y se sumerja en los galeones cuyo mascarón de proa es una mujer bella que anhela en la limítrofe estela encontrar Tierra. En la playa desierta estás apartada flotando a sobre Gea Mis pasos se quedan marcados en la arena Me dirijo a ti Pero no estás Eres un espejismo Una hermosa visión que se deshace entre el azur en la distancia que separa tus ojos de mis ojos. Soy un junco varado junto al un solitario rio pero ya se quiebra el azul marino que habría de unir tu irradiación con la mía. El mar se aleja y vuelve arremeter la luna es testigo del camino a seguir Y el sol que devora los destellos ampare la escena que borra este peregrinar hacia la orilla y sólo destaque al despuntar día la luz que difumina cuando tus labios con los míos se querían posar.

Continuo con lo mío, gracias a los que me siguen :)

(Calabozos de sidra o Tormentos de oferta). En el correr de las buenas proposiciones me adentré demasiado en momentos invertebrados llave de quebradurías en eternidades de fuego y puertas que se abrían. He sorteado féminos pasadizos tortuosos para llegar por fin a la línea de meta. Correoso el pensamiento promete salidas terriblemente celestiales en las líneas que dibujan horizontes finales. El brillo inmaculado del rocío en las gotas esparcidas chispeando en un mantel de estrellas espaciales en el fondo del corazón de sumergidas rocas abismales. Pero no quiero escribir más: es tontería Sólo resta esperar a moverse guiado por las corrientes malignas el cadáver luminoso que apunta a las bajuras porque lo Alto está muy alto y volar sólo pueden algunos insectos y pájaros y la nieve de sangre circula hacia quién sabe donde con alas sucias y rotas y las manos aupando fantasías y ficciones y bellezas que apagándose expiran… pero he de morir colgado en el último astro que oscila entre los abismos y los párpados cerrados. He pedido no soñar más. No quiero que todo se muera. Asustado ante mis manos tiemblo me asombro al saludar a los escombros… alegría alegría oh emoción que brindas días por delante para rehacer lo que ayer murió y hoy sólo queda un sudario macilento que arrastra una verdadera bendición viendo el Sol las agonías de las partículas del aire la luz que asesina de nuevo oníricos claveros para que guillotine de hermosuras y empiece otra vez el dolor de sentirse en movimiento; con más vida que nunca.

(Calabozos de sidra o Tormentos de oferta). En el correr de las buenas proposiciones me adentré demasiado en momentos invertebrados llave de quebradurías en eternidades de fuego y puertas que se abrían. He sorteado féminos pasadizos tortuosos para llegar por fin a la línea de meta. Correoso el pensamiento promete salidas terriblemente celestiales en las líneas que dibujan horizontes finales. El brillo inmaculado del rocío en las gotas esparcidas chispeando en un mantel de estrellas espaciales en el fondo del corazón de sumergidas rocas abismales. Pero no quiero escribir más: es tontería Sólo resta esperar a moverse guiado por las corrientes malignas el cadáver luminoso que apunta a las bajuras porque lo Alto está muy alto y volar sólo pueden algunos insectos y pájaros y la nieve de sangre circula hacia quién sabe donde con alas sucias y rotas y las manos aupando fantasías y ficciones y bellezas que apagándose expiran… pero he de morir colgado en el último astro que oscila entre los abismos y los párpados cerrados. He pedido no soñar más. No quiero que todo se muera. Asustado ante mis manos tiemblo me asombro al saludar a los escombros… alegría alegría oh emoción que brindas días por delante para rehacer lo que ayer murió y hoy sólo queda un sudario macilento que arrastra una verdadera bendición viendo el Sol las agonías de las partículas del aire la luz que asesina de nuevo oníricos claveros para que guillotine de hermosuras y empiece otra vez el dolor de sentirse en movimiento; con más vida que nunca.

(No escribiré más). Las espinacas microbianas se deshacen como túmulos de ensueño en los liceos enfrentados en batallas deísticas mientras se chamuscan las alucinaciones en cráteres que se transforman en cruentos poemas que se despeñan escaleras abajo empañando los pétalos del ojo que delira más intenso. Herradillos se amontonan en manadas hiladas por afueras equipados con botellas de reyes malvados propios de colecciones diseminadas por afluentes que luchan por coronar los oropeles de la vecindad que se desdobla en el ser que remonta picachos que incluyen monstruos y divinidad. Pero ya he abla bla blado mucho sobre esto el tema es que desmorona pilares abatidos por el paso de los siglos y los hombres no han sabido atrapar uno sólo de ellos para autentificar lo que detrás de la escena se recrea con visiones de lo más vívidas que mueren en ciclones adversivos de la más temprana inmediatez en la cartera de los recuerdos que se esfuman con la altivez que denota que nada más tocar el colchón se esfuman los recuerdos como en una imposible desazón que atrapar no puede el almidón que devana la seda que tejía el tul imposible que regía antes del alborear el espíritu que elevándose se abría en un mundo desigual. Apagados los focos no hay más que respirar el aéreo mundo se funde y las pestañas despliegan queda “esto” y un recuerdo: el cementerio solar que nos deja vestigios de la muerte por donde habremos de ingresar. Oferta oferta mi tinta vive y vivirá más que las alertas que indican que el hombre morirá en el parque planetario y que no verá más la luz del sol que se apagará cuando el sueño engulla el disparate de la realidad que creemos concebir los humanos. Lo material reinará y el espíritu quedará abolido por la pobreza de nuestros carnales signos.

(No habrá tregua). Animáticos pesares pesebrean dislocados en los páramos agotados en cilindros cuneiformes destilados en helados costados a los dos lados de un desollado jardín. Las flores dislocadas con resortes soportan el devenir de las cuchillas armadas con desastres elocuentes en los manteles de VHS para retransmitir que el pasado ya fue y que la muerte aun está por venir. Mis ideas se secan en vértigos veloces que escancian cada letra que imprimo en cuencos obsoletos camino de las metas precoces que murieren en velocidades de desorden. He llegado hasta aquí mi cerebro pende de un hilo que al igual que mis ideas se escurren por el wc de los poetas descartados. Encarno miro la mediatriz austral mientras ausculto lo que de mí será: sumergido en un trigal al amparo de huidizas golondrinas escarpo las paredes del barranco para dilucidar el herido horizonte en lo que todo me da igual (siempre exceptuando Ese Perro). En las columnas de la luz bocajarros de tejidos colorados mecen las farolas que proyectan albricias y amor a los humanos y en los edredones de la fe quedan empalados mis esternones y mis manos levantadas crispando el puño amenazando del que sobresale el dedo medio encarado a lo que está más allá de mis párpados cerrados. Soy feliz. En el trueno reencarnado un relámpago anarquiza el cielo que se escapa volando mientras se burla de la humanos desdichados. Algunos serán y otros arrastrados por la línea que traga (LA NADA) volverán para agarrar con sus estropeadas uñas a los primeros. Así una y otra vez hasta que el fuego juzgue por sus medios si pasamos todos juntos como una gran familia o que el goteo de los que van accediendo a la inmortalidad más celestial vaya empujando a asesinos ancestrales para que se pueda redimir de manera notable la sangre purificada del detrito más cobarde. Un genocida mártir entreabre su corazón… pide compasión.