Pasadito

(La última revelación del speed o Bailando políticamente correcto o Para no ofender a Dios o Cieguito o Iluminación o Tabicando o He llegado al fin del día o Speed lover o Amores de un dios menor o El aroma del panteísmo). Anoche tomé tu pechos tu rostro tu sexo me reflejé en tus ojos y nos follamos hasta desgastarnos. Rocé las rosáceas de la agonía inmaculada tonalidad sangre en la nieve cordero degollado froté contra mis ansias de la derrota más victoriosa hasta derramar los sintéticos rayos tormentosos que se desparramaban por mi angustiada cabeza. He esnifado las dudosas esperanzas allende las subidas mágicas en los cuadros pollockianos oh templo que albergas las sinrazones adyacentes a la nada he triunfado a un paso de los abismos traspasados por otros hace millones de años. Magnifica victoria inútil versificar los vertidos en salidas donde entraron por descacharrados agujeros exaltados elevad sustancialmente lo celestial que se congrega en los testículos derrapados de los rostros nacarados de ellas que sorben hasta las ideas y enervan erecciones más que brutalidades en los ríos que han de salir por las puertas de las gónadas. He disfrutado como un cerdo y he podido ver que mis hijos descartados son mejor que todos los de aquellos que aúnan las ciénagas descendientes que pueblan y poblarán el orbe por los evos de los evos. Por Onán y el Santo Job. Oh Dios que cara de hijo de puta se me pone al inhalarte ¿te gusta?

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Poem

(Papel mojado). En los listones de lo alto cuando las cumbres rascan imaginaciones inconcebibles para la mente humana se desploman a los abismos los pechos que subían llevando el fuego a las cotas más elevadas. Y el marinero parte hacia el faro de la última orilla llevando en su bote las esperanzas pasajeras de que todo pudiera alumbrarse con el haz pretérito de las iluminaciones en la templanza áurea por anillar el ideal de los suicidas que pronto verían tocar la faz de las estrellas que emergían a borbotones de desdicha. El horizonte de ultra mar se aparta cada vez más de las idiosincracias que venían a mostrar los caminos a lo lejos para que todo gozara de una mayestática libertad. Ven a mi barco: llegaremos lejos ya lo verás bañados por el candil de los astros. Nos estrellaremos en los acantilados del más allá abocándonos a una sima de amor que diga: aquí se despeñan los amantes incesantes con el conocimiento de la verdad que grita a las cúspides níveas de la exosfera: con la plenitud de los planetas queremos amar las faltas, las llagas, los errores, los crímenes… y como recompensa tocar la faz anhelada cayendo hasta el final, hasta sentir como la espalda se desgarra para siempre por toda la eternidad.

(Miraré en mi agenda cuando tendremos una ocasión tú y yo vs Seguro que hoy consigo una cita). Fui de rutina a desahogar  y ella me dio uno de sus mejores hijos pelirroja. Su grisáceo cabello atronó con una voz de niña que escondida me preguntaba si iríamos a ver a su abuelita, yo felizmente sorprendido le dije que por supuesto que sí. Me gustas pelirroja aunque me resultas antipática y creída, estás muy buena, pero con otra podría suplir eso. Mas las hermanas y las hijas de tu cabello me reclaman, quieren que sean mis dedos llenos de batallas cicatrices y yagas los que recorran cada encarnado pelo hasta que me sangren las yemas y los labios de amor y de lujuria. Pero recuerdo a la prostituta como se lo curraba, mientras que de su cuero cabelludo el brillo de unos infantiles ojos de niña me miraban candorosos: “He encontrado a un padre” –escuché-  “Y yo a una hija” -contesté. Pelirroja. Me deseas y sabes que he ido saltando de cama en cama en los pisos y sobando a las rameras de la carretera que han ido una por una masturbándome. Me pides que saque lo superior que habita en ti misma. Lo haré. Sabes que no hay nadie mejor. Será un placer ver como sumisa te rindes a mí y contemplar como abro las riendas de tu colorado pelo a las autopistas del cielo: tus hermanas, tus hermanos, tus hijas, tus hijos, tú y yo: desencadenando tempestades invisibles en un edén que se rinde ante nuestro deseo. Pero sólo tengo los números de teléfono que vienen en la sección de contactos de los periódicos: voy a llamar.

(Tensando el arco). Melómanos caminos señalizan rutas desconocidas que marcan en el aire las oberturas para humanas nubes y dispersan allende los colores salvaderas por donde todos hemos de subir. Pero allí en las fosas donde se despeñan y empalan notas sombrías que antaño soñaban maldad erizada de picos ambición que no rasca sino la tierra más honda del abismo descarnado: ahí debes llegar y activar tus benditas armas: la música de tus amados que un día alzará el subsuelo macabra partitura hacia la sala donde todo ha de ser juzgado. Tú abogado de la verdad en tu día a día devorado por la mentira alimentada por la inocencia de tus cabellos. Anillo generacional por donde ha de entrar todo: tu primer poeta tu genocida favorito. Soledad en ciernes creciente hacia el extremo del silencio total sólo tú engullido por las tinieblas: viéndolos a todos pasar.

Amores de desfase.

(The first time o Enrolado hacia los besos con sal o Iba como un cordero degollado) Paradisíacas junglas de versos terminales en cascabeles de sodios en galletitas de hiel cumplidos los 20 años y todavía no había follado mas ese día pasado lunes ya entrado en años junto con el diablo fui al puerto a embarcar mi barco en una Afrodita de ébano pero iba colocado de cocaína tipo runa desde hacía dos días y no se me empalmó el falo y a medio gas la intenté penetrar. Ella era preciosa una diosa negra (lo juro por mi vida) mi amigo qué casualidad las conocía se llevó la fea. Ya terminado el acto (sin soltarlo) (ni ella ni yo nos habíamos quitado la parte de arriba) fui a limpiarme el nabo de suerte que se levantó y ella boquiabierta pudo apreciarlo: eso me valió todos los polvos y estrenos esos ojos fastuosos que miraban con sorpresa intensa estirarse al blanco palo No le pedí más ya habíamos terminado pero faltaba todavía algo antes de irse se acercó y recuerdo claramente que ella fue la primera de las prostitutas que quiso besarme en los labios. Pude sincretizar mis noviazgos mis líos con chicas de mi ambos pueblos y alguna loca con la que me cruce en las discotecas Pero si tuviera que elegir la vereda a seguir para cumplimentar los vericuetos que completan a una mujer no elegiría a la infiel casada con la que me desvirgué técnicamente sino a esas flores de pitiminí que por mucho que diga la gente yo sé que muchas con las que estuve me miraron con amor y las otras con las que me enrosqué de forma gratuita no eran mas que meros rollos que ya pasaron: encerradas en un arrinconado baúl que lo único que produce son desgarrantes arañazos que por muy baratos que fueron me salieron demasiado caros.

El guardián del amor eterno (Título irónico).

(Matando a Silvia o Matarás a Silvia como a ti mismo). Han caído los palacios de invierno ante las primaveras veraniegas del desamparo por erigirte como una reina por todos los evos. Había pintado los muros de rosa y recubierto las paredes con diamantes que brillaban en  la luz sobre todas las cosas. Pero el amor ha sucumbido a las esferas de argamasa con los que recubría los restos de esta guerra ante la pérdida paulatina de las batallas. Y tirando de los vacíos te voy escribiendo versos que señalan el paso de las escaramuzas a la devastación más absoluta. Tirando con las manos rellenas poco más que de nada me adentro en los otoños amartillados de desidias y perezas que me hagan recordar a mas que sea un poco que aún te deseo todavía. En las idolatrías a las diosas del amor erótico he puesto mi ágape a merced de harapientos vientos mis cuerdas vocales para que desgañiten sonidos anormales y me encierren en las jaulas del devenir sin siquiera tu recuerdo royéndome las sienes que electrocutan las paradas de mi corazón sangrante. Y sediento de tu imagen recorro los vestigios entre acantilados de horror que disfracen las derrotas consecutivas cuando tú me abriste tu interior. Los imanes no se repelían sino que se atraían ferozmente ávidos por completar la simiente de los anillos que habrían encajado en la perfección de los estados del firmamento condensado en la unión de nuestras estaciones. ¿Cuántos poemas me quedan para ti? ¿Para demostrar lo que te he amado? Quizá sea este el último cartel en el que señalo que ya no te quiero más ver. Pero aún así en los vórtices dinamitados de mi espíritu ajado a la espera de morir te vea nuevamente y que te sorprendas de mi nefasta suerte. Reventados los caminos del azar en el sino de las temporadas la irradiación de las ondas  magnéticas nos envuelva otra vez y que marquen en el aire y en nuestra tez el tatuaje escondido en la razón evolutiva de porque me dijiste que no mostrándome tu espalda. Y saludando a un espectro desalmado me inclinaré para después morirme de frío entre las sábanas y verter esas trece lágrimas que aún te debo todavía. Y asfixiar el albor y en los silencios oscuros que se suceden tras el tul sofocar mi llanto desconsolado y ambicionar ya no verte nunca más por todos los tiempos.

Un día de castaña

(Oh Nuestra Señora del Placer: no tengas compasión de nosotros o El amparo de los culpables o Spa en Les Palmeretes o Una pascua cualquiera o La tuerca girada exprimiendo intelectos o Pasado de rosca o La máscara de los diablillos o Sólo me mueve la veracidad de lo falso o Que me quiten lo bailao o Péguense a rueda y saquen sus propias conclusiones). He girado las aspas de los molinos para que Don Quijotes, Dulcineas y Sanchos Panzas desesperados se estrellaran borrachos y drogatas contra las hélices de realidades capaces de desmoronar las paredes que chocaban enfrente de los muros que portaban las verdades de un acercamiento a lo posible del sueño valenciano tan fatuo como duro y destructivo. Han caído bolsitas de pastillas y cápsulas, papelas de coca y speed, chivatos de chocolate y la virgen maría y cartones estampados con fresitas y letras moras además de sin fines de botellas de ron whisky o ginebra, etc y cerveza  y cazalla para los lugareños más locos o iluminados ante el avance pordiosero de MI particular debacle que profundizaba en descalabres a medida que las noches transcurrían entre las paredes del aguacero de las discotecas. Y llorando como un pelele sobre las mantas huecas de mi cerebro se colaban las intransigentes certezas que colocaban a mi cráneo inerte en el alba de las resurrecciones que a raudales manaban amaneceres de tristeza ante el sol que merodeaba por allí trayendo noticias de los agujeros que dejaba mi testa. Difunto en la palestra del mediodía las agonías se sucedían en porciones de angustia que rememoraban los lapsos nocturnos con los cuales era el rey de la oscuridad en los reinos tenebrosos que disparaban mis ideas camino de una calamidad funesta. He trabajado mucho pero el resultado es tan abstracto que cuesta dilucidar las visiones que antaño hace unos minutos venían a asediar mi perola hambrienta de más. Escalan las agujas del reloj giran sin pausa las horas se acaecen en el desconsuelo de no poder atrapar ni una hebra de porro ni una mota de polvo de la flipada. Y tirado sobre el hangar de las desilusiones me despierto asombrado de mi propia inutilidad de no poder cercar aquellos estados en los que las sombras me venían a aferrar y que yo desfasado no hacía más que bailar espantando a los espectros que sitiaban mi conocimiento de estar moviendo el esqueleto en ese momento. Y al fin bruma mañanera después de rebajar la torta con Amparo indeciblemente busco las claridades que se filtran por la ventana imprecando a el dios de las tortas que esto no sea para siempre. Se cuelan las pesadillas vespertinas y al andar de demonios rondando mi cabeza sólo puedo vacilar. No lo haré más. Pasa rápida la semana en los filos de la fumada y el viernes llama de nuevo a remontar el alpinismo (y después el abismo) de llegar a la cumbre más alta de la montaña y tocar la tempestad con la yema de los dedos temblorosos. No tengo palabra si no para machacar a la chica que espero follar en el bajón de las albas cuando el cuento de los subidones no es más que un cadáver que fornica con su propio aspaviento que trepida con cada sacudida: Amparo Amparo Amparo.