Más demencia misantrópica ;)

(Bienaventuranza). He escuchado metálica rotación meridiano de coletas que circundan los pelos de tu cabeza. En la baranda del desasosiego peligra balanceo mi integridad mientras las estrellas iluminan degradado de abismo a donde he llegado. Panderetas. No hay vuelta atrás los muertos salen pueblan lo irreal tras mis pasos situado en La Proa adelante mas el último soy hebilla salvadora que devoran me carroñan los antepasados. Pero es igual qué importa qué mas da no los dejaré pasar engullido por vuestros abuelos oh Fénix de Barro deja a mis coetáneos vivir un día más mientras sale el último cárnico criminal del lodazal humano. Descompuestos ¡lo juro los he visto! ¿acaso importa? En las sombras aguardan desechos muertos ¿no los veis? mi derrota límite que plantará ante vuestras lápidas el que volváis con ellos y os coman el cerebro preclaro iluminado para no ver en los nervios del ojo la conglomeración que remonta la ascendencia caldera donde mezclado hervirá todo junto Yo y mis versos porqué vuestra materia no es digna de perpetuar la redención mísera de la sangre en la desmemoria de los cauces ríos meandros afluentes cascadas cataratas estanques oh oh oh que ponzoñan vuestras venas oh vuestras malditas venas.

(Escrito para ná o Va siendo hora de plantarse o Seleccione y suprima o Afonía en la punta de mi pluma). Sentado en el lindar espero la respuesta que ha de hallar el porqué de hilvanar tan fino las vidas para que puedan a través del mosaico respirar el grato aire del más allá. En los trasgos concupiscentes de las rendijas hallé el mosaico impune por el cual los fantasmas vivirían más aquí del presente remendado con ataduras subyacentes al destino de los corsés que anudarían el que yo escribiera algo bueno y que valiera la pena. Hace tiempo que quemé los cartuchos de tinta para explotar sobre la hoja la verdad aunque la mentira se retortijara en cadencias silvestres por prados pedestres en la agonía de las sinfonías candentes y sí sí sí bla bla bla. He de concluir este texto de la mejor manera o dejarlo estar en la corola que aúna mis poemarios en la sartén surtida de desvaríos varios. En las repeticiones de mí mismo encontré el error: amar es dolor correspondido en el marco que ha de ligar el paisaje para que todo se enfrente con su finalidad: suspender los tragos de la fe en el albedrío innato. Inaudito mi afrenta por escribir algo que iluminare los vestigios que auparen lo nefasto en alto y detrás las huellas que imprecaren cómo hemos llegado a lo lejos cascando la basura para extraer dactilares diamantes que situaren allende humanas roturas talentos primordiales en los capilares lanzamientos de la especie a los hoyos chungos del destierro amarrado a la sima más pretérita de los abismos que sin nombre degluten ánimas confundidas que asolaban la piel de Eideen. Que más decir que la existencia beoda ahíta de conocimiento se achatarra en excrementos de ignorancia pues nadie sabe muy bien a dónde va. Yo sé algo: que voy a tumbarme como una mierda.

(Ella o Materia). Han caído fusilados los amores que brotaron de las semillas de la inocencia. Las estaciones que traían flores no regresarán otra vez a sobre los pasos que trepidaban en sensaciones heroicas en el venir de los sentimientos que sentían estremecimientos que comulgaban los corazones sedientos de iguales en los extremos preliminares de nuevos advenimientos. Pero se ha ajado la impresión despechada en adioses prematuros dejando tan sólo yagas y heridas en el núcleo fosforescente del alma. Barcos que salían de puerto atropellados por argamasas insignes de descalabros que hundían las quillas en la desesperanza más agria. Las cóleras estampadas de iras emergían de las fosas preternaturales conducidas por aurigas dementes que se precipitaban en abismos silentes de amarguras. No volverá el tiempo del amor ¿no? Sólo sumido en un pozo sin horizonte retengo las imágenes que quiero que se escapen allende precintos que impiden despegar de los suelos el silencio que mastica el exceso por el cual se derrama mi candidez cuando quería desplegar las alas y nada más que me respondía el eco lejano de la mujer que amaba. Y en los azures de espuma vislumbro el ideal desmoronado de lo que pudo ser y ahora es un canto quebrado. He querido demasiado y en correspondencia tengo este poema helado que me besa como espinas desconcertantes a mis manos que se estiran en este teclado intentando olvidar sus formas su cabello su rostro sus ojos… la esencia que enamoró a este desdichado… y las lágrimas que desbordaron el desamor que me impulsó a escribir todo esto hasta llegar a las cimas del más profundo desamparo. En los lindes del planetario atropello mi cuerpo que se funde con el dolor y la podredumbre solitaria de hallar cerezas en los labios que jamás besarán lo gemelo en una agonía sin prefijo. Hora es de poner punto final a esta debacle buscando una nueva musa ¡pues estoy dispuesto a abrirme a un nuevo corazón aunque sólo me tope con la muerte y el silencio más absoluto! Y remontarme de nuevo rumbo lo inefable e idílico que se que pintarán de color mis letras cuando se desvanezca esta vieja piel de poeta y surja en el imaginario espacio y conocer al fin EL AMOR CON MAYÚSCULAS.

(Accidente). En el sofoco obnubilar de los métodos que concebían desideraciones oblicuas en el ajuar de los momentos dorados vi oscilar los batracios moribundos gangrenados en sistemas transversales que dominaban los asfaltos de bauxita en el advenir de los óvalos rectangulares que cuadrangulaban los estratos timoidales de las fosas nasales al expirar óxido en los subterfugios de la mañana cuando el aire indistinta las capas que amortajan el devenir de los astros que refulgen traspasando las cortinas de tul de gasa mientras duermen los cañones que decesan los ojos un microsegundo antes de estirar el día hasta su final. En los cardos defenestrados del alba las púas solares se diseminan en jarrones perpendiculares por el eje de los anatemas en rodanchas abotonadas de estertores en parapentes cuando botes torturados saltan de las lonchas inacabadas de los sustentos preliminares. ¿Hace falta rematar este poema? No encuentro en mi camino nuevas sendas para hacer algo valga la pena. En las mortajas de mi sino verifiqué los hacedores de madera que golpearen mi testa para descubrir al final de la jornada nuevos resortes con los que seguir imprecando a la nada finas películas que me recordasen que amartillando la noche dentro de mí las carreteras continúan.

(Ilegales de polvo o Llagas con código de barras). Enfundada de rocío crepuscular en la erección mugrienta de la despreciable entrepierna Reina de corazones en rombo trébol de goma pica que amartillea tu boca que ya no espera al príncipe de los niños ni los besos con sabor a dulce saliva Hiel que te roza sumida sola ante un ser que transpira hedor y efluvios y regatea el placer. Pero tú inmaculada al alba prisma de precipicios vespertinos depurada por remotas amargas lágrimas genéticas velaré lo juro que esas voraces obscenas sombras amenazantes que te persiguen se recorten en tu amanecer y que los demonios que roen deformes la facilidad pagada con metal por poseerte se chamusquen cuando el sol ilumine lo que en verdad eres: Ángel de ébano abandonado por los dioses. Y yo Diablo también pereceré bajo tus pies aplastado por las monedas que pagué por ti. Tu amor aduana de mi alma.

(Profetas de fibra óptica o El poema que escribí por escribir o Generación infame de exigencias advenidas en torrenciales disposiciones evolutivas o Terremotos en las sombras o Morir de puta madre o Liándola parda en territorio umbrío o Continuará…). En el alfeizar olvidado de atávicas edades cuando antes de ser ciudades eran amalgamas de cieno los andurriales que habrían de conformar las catedrales proscritas en míseros a raudales venidas que contornaban los ladrillos que se erigían en masas firmes de propósitos para congeniar las idas que se desarrollaban pintando las catástrofes celosas de cielo en los andamiajes parturientos de buena nuevas y calamidades. Pero llegado aquí el fosco faro deslumbra siluetas sin iguales sobre la ventura del hombre soterrando esperanza y levantando nuevas expectaciones en el lindar primero del andar de la humana especie. Mas harto de whisky y humo veo deambular los destinos y rodar las intenciones rumbo hondos abismos que han de encumbrar el desamparo ribeteado con ambiciones y poderes hacia el mortal designio que ha de volar allende sinrazones para que todo pueda descansar en un caos primordial mientras las galletas de petróleo penden boca arriba en los deseos de la inmensa mayoría. Yo no elegí morar en el jardín ¿o sí? Musgos corroen mis anhelos que al igual que los adoquines se pudren en el lento transcurrir de las estaciones Y yo sediento y con hambre me siento empuñando bruma mientras que la hecatombe está servida en un plato hervida indicando que tanto seres como piedras indistintas se abocan al resurgir de los negros agujeros de la galaxia y a revivir cual quiera que sea la forma en espíritu… oh musas etéreas no permitáis que después tome forma corpórea alguna y llevadme allí donde abrevan las estrellas y que los destellos en Eideen sólo sean la raíz que viene germinando de más allá de las esferas. Dejad oh musas que mis letras guiadas por vuestras refulgentes manos aneguen los campos de la tierra bañadas de “destrucción”… mi salvación desemboca en un afilado barranco que aboca mis intenciones a que después habré de rendir como último para sellar los resortes de la Nada cuando no quede nada en ella… ¡Oh musas que mis letras sean también protección para los perdidos confundidos en los caminos internos que chocan contra el polvo gris en la resurrección del alma ante la carnal desolación que impreca las faltas de esta impía procesión! Y que las nubes giren mientras el sol atornilla los sesos de los desesperados hasta que se puedan remontar con las alas de la verdad dejando atrás todas las cadenas que impiden resucitar pues lo material impera en la vastedad desértica mientras el tiempo rápido sepulta la piel que no puede tocar el hálito mágico de la divinidad… y dejar todo esto atrás… y como un suspiro en la boca de los pecados planear… llevándolo todo adelante.

En amarguras de sulfato carbonatado de alegrías desmedidas patiné cuesta adentro dejándome llevar por los bochornos de la vida en una vergüenza sin pronombre las crestas que delimitaren los susodichos diapasones horrorosos cuando el sol dicta a sobre la loma la luz que indica que es hora de morir de nuevo contra las carótidas de la vida. Los fantasmas pueblan el valle allende iris que desdibujan los recodos mortecinos que empinan las cuestas marmoladas de desacatos a los tribunales que empinan puntas cenitales en el amanecer de los estados que rondan cardenales subliminales en las gónadas de la cuchilla astral que disemina haces luminiscentes por doquier. En los estratos de la claridad devora insistente el horror que descubre todo un mundo encerrado en otros mundos. Y hay que caminar. En los bulevares de la fe se engullen las quimeras de esperar allende puertos insomnes el reino de las nubes de colores en que pisar las más bellas fantasías que aturdidas expiran exangües el hilar de los tiempos atravesando la cabeza cuando la persiana cae o se abre buscando realidades pintadas con el cincel interno del alma que apunta otro día a despertar sin despegar las pinceladas del espíritu que duerme en el ajuar de las visiones que reposan en la cama de los despropósitos que se han de levantar impávidos viendo como se esfuman a carrera abierta las locuras que se filmaban a cien fotogramas por segundo y ahora sólo queda el recuerdo que se borra como la noche que perece ante los ojos impasibles de las estrellas que observan ingerir con velocidad espeluznante las ilusiones que no valían dinero sino talento para ingeniar el nuevo sol que traga los vestigios de un nuevo amanecer. No he soñado nada. Pero hubo un día que soñé… ¿qué soñé? El olvido me carcome me corroe la memoria… En el silencio del alba hallé la sintonía del morir a tiempo: si la ventisca helada del norte lo permite no duraré mucho más… hace calor: mis alucinaciones se derriten y yo me deconstruyo en la humillación de que no puedo sostener por arriba de mí lo que veo cuando mis párpados cierran la jornada y mi impotencia por no poder reposar ahí: cuando es todo mío.