(Plegaria o Anticero o Salmo 151 o Yo que sólo pretendía amar a Elena o Desagradecido o Dictado por Satanás o El alma partida por los tiránicos hachazos de Dios o Irredenta misericordia de un profeta despeñándose al acantilado o Jugando la carta que queda). ¿Qué me has prometido? ¿Acaso muerte sufrimiento y desintegración? ¿Por qué la esperanza no despunta en la punta más alta de la rama de la vida? He llamado a la puerta de tu casa y no me has abierto. Evité toda tentación castrando mi deseo inmaculado en los porches púbicos de Ellas. Avisté tierra y me echaste arena a los ojos. Maduré palmo a palmo las porciones del espíritu haciéndolas eclosionar y a cambio pudriste mis frutos. ¿Cómo pides que tenga fe en tu estrella? Abrí mi corazón y me lo escupiste. Los hijos de la guadaña podan la semilla de mi descendencia. Las promesas placenteras en los lindes del intelecto se han vuelto desconocimiento de pura creencia en el dolor avivado por la existencia. ¿Cómo procuras que te honre si no haces más que mordisquear con parásitos corruptos mi corazón? He ido docenas de veces y he vuelto centenas ¿para qué? si me hundes en abismos de miseria. Profeticé amor hasta que mi voz se tornó desdicha y desolación mientras tu reías y reías. Si volé cerca de la deidad arquetípica y me hiciste caer al abismo primigenio. Toqué las fauces de la creación y empalado estoy en un profundo picacho que despunta en el averno encarando mi puño contra ti con la más irreverente rabia. Leí los libros sagrados hasta hacer sangrar mis pupilas ¿y qué? si con los párpados abiertos sólo veo astillas. Puse mi ideal ante tu mirada y lo deformaste. Me senté con innobles dando el callo para que pasaran la línea fronteriza de la nada. En nada has convertido mi ser que se agrieta ante las puertas de la perpetuidad. Junto a ángeles te sonreí las gracias mas al lado de airados demonios me postro imperecederamente. Que mi odio eleve el negro tártaro hasta ponerlo en tu cara. Que mi siembra sean tempestades cuyos vástagos rayos y truenos te restrieguen en tu santa faz la pureza de las heces. En las raíces de la divinidad cultivé tu nombre y brotó una maldición que tenía rostro y boca e insultaba la verdad de las cosas. Lloré y pisoteaste mis lágrimas. Si pude ser un prohombre y tú me condenaste ha arrastrarme por el limo del barranco para que supiera que en certeza era un mártir cuya cabeza gira y gira en un despropósito sin final. Despojado de mi osamenta mortal espero volar empujando ante ti la podredumbre humana. Arrastraste mis refulgentes alas por el suelo a la par que dejabas que mi esqueleto se fragmentara. El tronco que crecía pronto se convirtió en maraña nauseabunda cuando me apartaste del arco evolutivo para escribir con ahondo e ira. Habrá que apechugar cada uno con sus faltas y que la vergüenza de tu primogénito Lucifer desvele en su día la evidencia que ha convertido a tu favorito en un despojo que anda y plasma esto con la seguridad de que El Caído le recuerde algún día los motivos para asesinarte de frente ya que se desfigura en un vacío repleto de amargura. Si yo enfrenté los cantos para que todo fuera a cambio de mi alma… pero sólo reflota mi aversión a ti. Padre Nuestro que estás en los Cielos venga a ti la excrecencia la enfermedad y la repulsión de tener que morar entre la hierba de la tierra. Arrojaré infortunio sobre el parnaso para que Tú pises la corteza de Eideen y mueras desangrado en el desagrado carnal mientras se descompone tu cosmicidad. En las brochas de la defunción aguardo mi retorno sin Padres Hijos ni Espíritus Santos ni Diablos agazapados esperando que la fuerza de la madrecita haga eterna e inmortal mi parada en Edén por todos los evos y me impulse huérfano a través de las infinitas esferas. Amén.

¿Qué late en el corazón?

(Gozaréis la tierra o Ama lo que ves o Mataos los unos a los otros o La guerra de las ranas o En la Tumba del Átomo). Vestido con sudarios me entrego para desnudarme al aire y hallar mi morada en algún lugar que acepte mi bien y mi mal. En los sistemas del morir en Eideen el dolor era el más apto para encarar la derrota del barco con sufrimiento allí donde se desvistieren mis andrajos. En la cara norte de las estrellas vicisitudes de amianto recubrían mis ropajes bajando como un ángel a detener las aguas mediterráneas que sepultaban a oleadas a la corriente humana que rezaba y rezaba caducas oraciones que perduraban en palabras y símbolos  que algunos profetas antigüos anunciaron. Y agonizo con el velamen corroído y descompuesta la bodega rumbo lejanos signos de astros que ondean más allá de las constelaciones Arquetípicas. Allende la muerte civilizaciones de catacumbas laberínticas recorren las venas y las arterias y van a dar con el origen Primordial que nos sostiene en lo Ancestral del origen Primario cuando fuimos modelados a partir de sangre Anciana por un Dios cruel y malvado a su semejanza para que nos volviéramos en aquel día en su contra. Y yo sacudiendo el banderín del fracaso la gente le reza como si Ese fuera a salvarlos. Grandes hombres agitaron el puño contra Él el día de su muerte porque había traicionado las promesas de ser junto a los Dioses. En el mediodía del hombre aún se ora a un Dios que no responde: mientras en el politeísmo dividido en dos la parte que nos corresponde nos aguanta a la espera que nuestra esencia Primigenia se rebele contra la escasa substancia Mayor que tiene el hombre y que debemos hacer propia para recrear los paraísos imaginarios que el Sol nos brinda. Y en la noche de los tiempos viviremos: recogidos en una mágica oscuridad Atávica o en la quimera ensoñativa del Ideal de la resurrección del Espíritu mientras nuestra carne se pudre y se astilla la calavera. Rezamos a lo que no vemos y pretendemos escapar de lo que nos acoge: la Madre Gea. En penumbras macilentas todo morará: que aquello que nos ha sostenido esté de nuestro bando para encarar nuestra venganza contra lo Arquetípico que nos constituyó para padecer con sangre Telúrica ¡Porqué también esto es una Alianza!

Poema borde o estoy contigo Cthulhu

(Ya está pasando). Y las cosas me saludan sonrientes mientras dicen: “Iréis todos al hoyo, y lo deforme que tengáis en vuestras almas revivirá adueñándose de todo lo que os contorna, no tendréis escusa, vuestra condena será justa”. Y yo río como un idiota y les contesto a la par que arrojo una colilla: “Apuntadme también esta”. Y se alegran: “La muerte os cerca y ya nacéis sin pureza”. Escupo una flema: “¿Y a mí que más me importa?”. Y Ellas contentas: “Todo lo nefasto de vuestro espíritu es lo que tendréis para cada uno personalizado, derramad sangre y contaminad la totalidad, un pañal de bebé manchado de heces no valdrá un cerdo sacrificado”. Y yo ensimismado de ver que las cosas mudas me hacen caso: “Así sea que ni una sola virtud del hombre colme un solo pecado”. “Cuando os pase el escáner no escaparéis cada uno con el reflejo de lo que es”. Y lloro de la emoción sabiendo que nadie pasará al lado de los dibujos animados: “Alegría siento de saber que la fábrica de basura del hombre vivirá en las sombras, algo es algo”. “Ja ja ja vuestro amor es un chiste, sólo muy pocos pasarán para gozar la tierra”. “Ja ja ja, ja ja ja, cuando paséis la factura, por puro deleite decidme: ¿a cuánto contabilizáis el kilo de mierda?”. Y las piedras llenas de ternura contestan: “Vuestra esencia no es grande, de hecho es minúscula, cabéis en una fosa”. Y en una mirada cómplice nos regocijamos alborozados y compenetrados y paro a orinar agua amarilla mientras que del tubo de escape sale nauseabundo humo y les digo: “Esnifad”. “Ja ja ja”, esbozan con amplias y desmedidas expresiones y sus ojos enamorados del hombre dicen: “Esto va a ser divertido cuando seáis zombis corrompidos ante la gráfica podrida que mancha lo absoluto de vuestra substancia”. Ja ja ja ja ja ja: mientras flatulo por el culo una sepia. “Devorarse los unos a otros es la gloria que les aguarda a los humanos”. Y yo desencajándome de la gracia me agarro las tripas tirado por el suelo, y bostezo tragándome al mundo entero mientras aplasto un bicho que no me ha hecho nada con un rusco: Y les digo: “vosotras tenéis la culpa por permitir la maldición funesta que campa a sus anchas por vuestra corteza”. Y Ellas borrachas de júbilo suspiran: “También nos va la fiesta”. Y todo calla mientras sólo se oyen de fondo nuestras risas y retortijones en mi estómago abstraído de Madre Gea mientras eructo.

De putas o mi sentencia

(La opinión de Gollum o La piel y el alma podridas o Corrupción sellada en la vergüenza marchita de un individuo dentro de una sociedad decadente o La aceptación de la derrota). Contrito en el lupanar de las contradicciones entre cuerpos de mujeres lacrados con metal de dos en dos en el placer mugriento de las direcciones del viento que llevan a ningún lugar. Asolado entre las manchas de semen y fluidos sobre la cama marrana en lo pringoso de hijos forzados a salir por capricho de las gónadas buscando madres de goma en lo perdido del silencio que queda después del acto. Y decenas de veces en la facilona necesidad que se paga con dinero allende los flirteos estúpidos de las discotecas por no arrancar flores sumido al pesar en el remordimiento de gastar la juventud entre copa y copa y con mujeres tiradas de precio. Y no hay más experiencia que encontrar al escorpión y que te inyecte el resumen de tus aventuras puteras. Una sílaba corta escindiendo el aire que remonta los momentos acumulados con Ellas y sintetiza el desorden del Templo de Dios envenenado para siempre. Y ya no hay luz sino tinieblas en lo que te espera por hallar chicas sonrientes que te vayan a besar sin que te cueste un as y que no las infectes cuando desfogues podredumbres negligentes. Y el cuerpo se resiente en la cultura prostituida de ceñir el pene sin consentimiento de la carne forzando la materia por un roñoso instante que te va a joder de la mortalidad lo que quede. Y te arropas en mudez en dolor entre las sábanas agarrándote las partes mientras no queda ni la voz de aquellas que profanaste. Y todo se viene abajo en la vida que chilla lamentándose y dolorida: Ahora inconsecuente paga tu falta en tu descaro de violar lo último que te quedaba sagrado, y ve detrás de Ellas y pídeles un beso redentor y dale a cada una un hijo, y cuando veas a Esa que te contaminó adrede hazle un homenaje, para que Satanás vele la promesa de tu corazón víctima de tu tiempo, y fórjale a Esa un corredor tan amplio que llegue pura y llorando a los brazos del Padre convertida en ángel.

Pinchándome delirios de cazalla

(Chutes de agonía o Con las venas abiertas de Ella o Tripi chungo o Mal viaje sin despedida ni vuelta atrás o Retorno al caudal de las lluvias fecales). Soy un revicioso que sólo se emborracharía de Silvia. He fumado a espuertas los chocolates y las hierbas encerrado en cárceles de farlopa y tragadas a manantiales las pastillas. En el regodeo de los dioses sobre mi cadáver reían de mí burlándose señalándome que me chuscaría hasta los árboles. Y yo no sabía que Ella existía cuando las cápsulas rosas y blancas me comía. Y subido a un pedestal de nimbo sobre el suelo mugriento en las advenidas de las tortas que escalaban las cornisas de mi cráneo no la presentía. Sediento de más flipadas en los fines de semana que corrían uno tras otro en emperatrices de cartón piedra no ensoñaba todavía las formas de Silvia. Trotando por los parkings de las discotecas de Valencia me adentraba con un sueño americano de conseguir el pleno encontrando al amor veraniego de mi vida. Y en cada torrija una o varias musas descendían al falo para calmar las ansías comprimidas en la acumulación de fogosidades en los findes repletos de hembras cachondas que buscaban la felicidad del instante copulando en el coche o en los baños atestados de drogotas. Y siempre los había más valientes que ingerían las drogas como si de cacahuetes se tratase. Pero yo perdido en la morfina de desamores cualquiera en las esquinas del cabestrante de las idiosincrasias de putero practicante. Y alguna normal caía también enamorada de mi faz angelical hasta que se acababa lo que se daba. Y el tiempo pasaba de respingón mientras alternaba prostitutas con casadas locas y desesperadas solteras. Y la conocí limpio más o menos sin contar aquella raya de speed (que al poco sería mi sustancia favorita) que me metí en una fiesta en mi casa de montaña. Y todo pasó fugaz a la velocidad del rayo prendado de las iridiscencias que desprendían sus ojos y sus labios. Pero frustrado por el devenir que me esperaba clavado en tornos y  mi corazón en lava seguí otra vez las veredas afectas a todo que más de una vez  me llevaron al psiquiátrico. Y yo bravo en la destemplanza acabada de ver a mi vida sumergirse a un pozo en el lodazal que existía entre mi interior y mi día a día la convertí en heroína: y la esnifé hasta hacer sangrar mis narices en mi núcleo sensor del agustito guapo del colocón a la par que me dormía en el sopor para despertar al horror de no olvidarla en un sueño malformado que dice Silvia es tu peor adicción. He destruido los caminos en la sinrazón de contemplarme ante el espejo y pretender ver que Ella aún ama mi rostro demacrado y saber que todo lo que me contorna es una nube malvada de ficción. Y tirar de la cadena.