(Cuando hablan los hijos del deseo o Cicatrices en el útero). Cuando en las deidades terrenas hechas con materia que también tira flatulencias el éxtasis nacarado con cada miligramo de piel en los placeres cárnicos que saborean celestiales paradas en los orgasmos de todas las estaciones desde la primavera hasta el invierno tocan cenits inmaculados los roces en encarnaciones de alegre agonía mártires del cuerpo esclavo. En el crepúsculo de las uñas que arañan los torsos compuestos de goces en las rosáceas de ilusiones palpables con los dedos de la mano se deslizan vertientes en el erotismo sucedáneo de las delicias animales de las carnes que suplantan al hombre hecho dios en el gusto de las partes. Y lloran las raíces efluvios perfumados ante la fruición del encanto por palpar dérmicas realidades hechas corales mientras se derriten las yemas deslizándose por vello y bosques de púbicas verdades. En la unión está el hecho que procrea la simiente para dar al mundo fábricas de basura y destrucción o creadores. En la fertilidad del seno de la Madre que recibe al guerrero se conciben las esperanzas amargas o de bienaventuranza para que la semilla aflore. Y al abrir los ojos dejen atrás sus alas de ángel para congeniar con los átomos y la mugre que erigirá el futuro sobre un pedestal en las infancias que van a olvidar para adentrarse en el jardín y honrar la devastación que queda detrás sus pasos, desde la placenta hasta la tumba para que sepan bendecir que por lo menos aunque los arrojaron del cielo el suelo soporta la ira infantil para que sepan que algún día les tocará sufrir. He agarrado la cruz y me he puesto el sayo que vela debajo de las faldas el Monte de Venus para acariciar los hijos que no tendremos jamás: Silvia.

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Darme Argo Jai Dios

(En el Nom de lo Ancià i Ancestral o Què ens dona Deu?). No atentamos contra Dios sino contra el espíritu y el cuerpo Primordial. Nuestras blasfemias hacen reír a las alturas que nos sueltan migajas de sustancia para que maldigamos las nefastas y dispares suertes mientras que los Dioses Primitivos que crearon Eideen soportan desde los esputos a la sangre que derramamos. Se hartan en las Alturas de los hosannas que adormecen a los más pintados ángeles que se corren de gusto viendo lo que soportan los humanos. En la proliferación divina de las formas que pueblan dentro de nuestra atmósfera el Alma Mater desde los Insectos pasando por los Conejos y Leones hasta las Águilas nos ofrece modelos de infiernos para resurgir de las cenizas de lo muerto pues el Hades no es para los Divinos. ¿Qué ganamos insultando a Dios sino crispación en la ira revenida que se burla del Santo Espíritu Primigenio por aguantar el descalabre de la especie humana que no sabe sino maldecir a un hueco. Mientras Dios se echa la siesta acunado por serafines transgénero prosiguen en Eideen las bienaventuranzas hacia el vacío así como las injurias que desafían el querer matarle. ¿No nos ofrece más un ternero que Dios? La Madre de las Vacas con una peineta funesta y un sayo se eleva mártir ante la virginidad de sus hijas que no querían morir a manos de una lacra. Y clama el hombre a la nada que no responde mientras lo Anciano nos da todo para subsistir y crear desde música, pintura y cine hasta literatura. Todo nos oye. Todo está envuelto de todo. ¿Por qué no propulsar nuestro espíritu sobre lo que conocemos para hacer más fuerte la raíz? El día que todo sueñe dentro de un sueño Universal los fantasmas de lo matado saldrán para poblar la inmensidad: si no podemos redimir el mal hecho eso nos devorará ¿a quién rezaremos entonces? Dios se fuga en un pensamiento mientras el politeísta jardín Antiguo engulle lo que somos, y de Aquí es de donde vamos a resurgir.

Se regala poema

(El Panteón de la Casa que acogió nuestra Estirpe o Coalición Norte o Quizá  cuando no quede nada más que Espíritu o El Manifiesto del Logos). En los martillos de ideas que golpean mi cerebro machacan mi intelecto Vestales de tiempos antiguos que hacen la colada con lavadoras ruidosas en mi testa. En mi orgullo de ser una reencarnación apolínea sobre las esferas de la tierra me trago la jactancia dispar de elevar allende las cornisas cantábricas más allá de Finisterre las Formas de la Cabeza que moldean la Península Ibérica y la Cara que representa Portugal. Clamando a las rocas para que esculpan la Silueta del hombre en el planeta las nubes me muestran el reflejo en mi corazón para erigir los contornos humanos en el Calendario Mundial como un espejo que ha de perdurar en el nuevo Pangea como símbolo de que la humanidad también sabe amar. Pero abismados al silencio en patrañas nauseabundas y baratas se matan sin identificar el fin que es constituir sobre la corteza de Eideen los perfiles que indiquen en la base la cuna que ha sustentado que el hombre pueda viajar a la Luna. Oh Corona de Cilantro que caigan las Torres de Marfil con gran estruendo y que los que las moran salgan a vivir luchando como Faros que han de prender las luces del porvenir. Dibujando en el zócalo el pedestal con los pies de Mujeres que no eran superficiales encaré en todas la belleza de Helena de Troya para que al tocar el firmamento pudiesen desplegar inmensos Árboles Genealógicos para entregarlos a la inmensidad de la eternidad. Pero ciegas las personas aupando falsos ideales se desvían de la dirección única que es poner a sus mujeres como armas vigorosas por arriba de las diosas que se burlan cuando aquellas envejecen y quedan atrapadas sus almas dentro de la carne. Mas yo rutilo en la alucinación excelsa de la visión preclara que indica que de la Tumba en la que viviremos habrán de salir los más poderosos guerreros y guerreras para enfrentarse al vacío de la Vía Láctea. Un suspiro corta la madrugada: es el amor que egoísta me insta a caminar olvidando la Voz del Cosmos que confía en unos cuantos para que regeneren Eideen en aquel día con una meta: unir a los hombres aunque sea con la mentira de que algún día serán los Dioses de la Tierra que darán la presencia por todo lo que ha caído muerto tras nuestras espaldas apoyados por todas las Consciencias Activas del Universo.

(Plegaria o Anticero o Salmo 151 o Yo que sólo pretendía amar a Elena o Desagradecido o Dictado por Satanás o El alma partida por los tiránicos hachazos de Dios o Irredenta misericordia de un profeta despeñándose al acantilado o Jugando la carta que queda). ¿Qué me has prometido? ¿Acaso muerte sufrimiento y desintegración? ¿Por qué la esperanza no despunta en la punta más alta de la rama de la vida? He llamado a la puerta de tu casa y no me has abierto. Evité toda tentación castrando mi deseo inmaculado en los porches púbicos de Ellas. Avisté tierra y me echaste arena a los ojos. Maduré palmo a palmo las porciones del espíritu haciéndolas eclosionar y a cambio pudriste mis frutos. ¿Cómo pides que tenga fe en tu estrella? Abrí mi corazón y me lo escupiste. Los hijos de la guadaña podan la semilla de mi descendencia. Las promesas placenteras en los lindes del intelecto se han vuelto desconocimiento de pura creencia en el dolor avivado por la existencia. ¿Cómo procuras que te honre si no haces más que mordisquear con parásitos corruptos mi corazón? He ido docenas de veces y he vuelto centenas ¿para qué? si me hundes en abismos de miseria. Profeticé amor hasta que mi voz se tornó desdicha y desolación mientras tu reías y reías. Si volé cerca de la deidad arquetípica y me hiciste caer al abismo primigenio. Toqué las fauces de la creación y empalado estoy en un profundo picacho que despunta en el averno encarando mi puño contra ti con la más irreverente rabia. Leí los libros sagrados hasta hacer sangrar mis pupilas ¿y qué? si con los párpados abiertos sólo veo astillas. Puse mi ideal ante tu mirada y lo deformaste. Me senté con innobles dando el callo para que pasaran la línea fronteriza de la nada. En nada has convertido mi ser que se agrieta ante las puertas de la perpetuidad. Junto a ángeles te sonreí las gracias mas al lado de airados demonios me postro imperecederamente. Que mi odio eleve el negro tártaro hasta ponerlo en tu cara. Que mi siembra sean tempestades cuyos vástagos rayos y truenos te restrieguen en tu santa faz la pureza de las heces. En las raíces de la divinidad cultivé tu nombre y brotó una maldición que tenía rostro y boca e insultaba la verdad de las cosas. Lloré y pisoteaste mis lágrimas. Si pude ser un prohombre y tú me condenaste ha arrastrarme por el limo del barranco para que supiera que en certeza era un mártir cuya cabeza gira y gira en un despropósito sin final. Despojado de mi osamenta mortal espero volar empujando ante ti la podredumbre humana. Arrastraste mis refulgentes alas por el suelo a la par que dejabas que mi esqueleto se fragmentara. El tronco que crecía pronto se convirtió en maraña nauseabunda cuando me apartaste del arco evolutivo para escribir con ahondo e ira. Habrá que apechugar cada uno con sus faltas y que la vergüenza de tu primogénito Lucifer desvele en su día la evidencia que ha convertido a tu favorito en un despojo que anda y plasma esto con la seguridad de que El Caído le recuerde algún día los motivos para asesinarte de frente ya que se desfigura en un vacío repleto de amargura. Si yo enfrenté los cantos para que todo fuera a cambio de mi alma… pero sólo reflota mi aversión a ti. Padre Nuestro que estás en los Cielos venga a ti la excrecencia la enfermedad y la repulsión de tener que morar entre la hierba de la tierra. Arrojaré infortunio sobre el parnaso para que Tú pises la corteza de Eideen y mueras desangrado en el desagrado carnal mientras se descompone tu cosmicidad. En las brochas de la defunción aguardo mi retorno sin Padres Hijos ni Espíritus Santos ni Diablos agazapados esperando que la fuerza de la madrecita haga eterna e inmortal mi parada en Edén por todos los evos y me impulse huérfano a través de las infinitas esferas. Amén.

¿Qué late en el corazón?

(Gozaréis la tierra o Ama lo que ves o Mataos los unos a los otros o La guerra de las ranas o En la Tumba del Átomo). Vestido con sudarios me entrego para desnudarme al aire y hallar mi morada en algún lugar que acepte mi bien y mi mal. En los sistemas del morir en Eideen el dolor era el más apto para encarar la derrota del barco con sufrimiento allí donde se desvistieren mis andrajos. En la cara norte de las estrellas vicisitudes de amianto recubrían mis ropajes bajando como un ángel a detener las aguas mediterráneas que sepultaban a oleadas a la corriente humana que rezaba y rezaba caducas oraciones que perduraban en palabras y símbolos  que algunos profetas antigüos anunciaron. Y agonizo con el velamen corroído y descompuesta la bodega rumbo lejanos signos de astros que ondean más allá de las constelaciones Arquetípicas. Allende la muerte civilizaciones de catacumbas laberínticas recorren las venas y las arterias y van a dar con el origen Primordial que nos sostiene en lo Ancestral del origen Primario cuando fuimos modelados a partir de sangre Anciana por un Dios cruel y malvado a su semejanza para que nos volviéramos en aquel día en su contra. Y yo sacudiendo el banderín del fracaso la gente le reza como si Ese fuera a salvarlos. Grandes hombres agitaron el puño contra Él el día de su muerte porque había traicionado las promesas de ser junto a los Dioses. En el mediodía del hombre aún se ora a un Dios que no responde: mientras en el politeísmo dividido en dos la parte que nos corresponde nos aguanta a la espera que nuestra esencia Primigenia se rebele contra la escasa substancia Mayor que tiene el hombre y que debemos hacer propia para recrear los paraísos imaginarios que el Sol nos brinda. Y en la noche de los tiempos viviremos: recogidos en una mágica oscuridad Atávica o en la quimera ensoñativa del Ideal de la resurrección del Espíritu mientras nuestra carne se pudre y se astilla la calavera. Rezamos a lo que no vemos y pretendemos escapar de lo que nos acoge: la Madre Gea. En penumbras macilentas todo morará: que aquello que nos ha sostenido esté de nuestro bando para encarar nuestra venganza contra lo Arquetípico que nos constituyó para padecer con sangre Telúrica ¡Porqué también esto es una Alianza!

Poema borde o estoy contigo Cthulhu

(Ya está pasando). Y las cosas me saludan sonrientes mientras dicen: “Iréis todos al hoyo, y lo deforme que tengáis en vuestras almas revivirá adueñándose de todo lo que os contorna, no tendréis escusa, vuestra condena será justa”. Y yo río como un idiota y les contesto a la par que arrojo una colilla: “Apuntadme también esta”. Y se alegran: “La muerte os cerca y ya nacéis sin pureza”. Escupo una flema: “¿Y a mí que más me importa?”. Y Ellas contentas: “Todo lo nefasto de vuestro espíritu es lo que tendréis para cada uno personalizado, derramad sangre y contaminad la totalidad, un pañal de bebé manchado de heces no valdrá un cerdo sacrificado”. Y yo ensimismado de ver que las cosas mudas me hacen caso: “Así sea que ni una sola virtud del hombre colme un solo pecado”. “Cuando os pase el escáner no escaparéis cada uno con el reflejo de lo que es”. Y lloro de la emoción sabiendo que nadie pasará al lado de los dibujos animados: “Alegría siento de saber que la fábrica de basura del hombre vivirá en las sombras, algo es algo”. “Ja ja ja vuestro amor es un chiste, sólo muy pocos pasarán para gozar la tierra”. “Ja ja ja, ja ja ja, cuando paséis la factura, por puro deleite decidme: ¿a cuánto contabilizáis el kilo de mierda?”. Y las piedras llenas de ternura contestan: “Vuestra esencia no es grande, de hecho es minúscula, cabéis en una fosa”. Y en una mirada cómplice nos regocijamos alborozados y compenetrados y paro a orinar agua amarilla mientras que del tubo de escape sale nauseabundo humo y les digo: “Esnifad”. “Ja ja ja”, esbozan con amplias y desmedidas expresiones y sus ojos enamorados del hombre dicen: “Esto va a ser divertido cuando seáis zombis corrompidos ante la gráfica podrida que mancha lo absoluto de vuestra substancia”. Ja ja ja ja ja ja: mientras flatulo por el culo una sepia. “Devorarse los unos a otros es la gloria que les aguarda a los humanos”. Y yo desencajándome de la gracia me agarro las tripas tirado por el suelo, y bostezo tragándome al mundo entero mientras aplasto un bicho que no me ha hecho nada con un rusco: Y les digo: “vosotras tenéis la culpa por permitir la maldición funesta que campa a sus anchas por vuestra corteza”. Y Ellas borrachas de júbilo suspiran: “También nos va la fiesta”. Y todo calla mientras sólo se oyen de fondo nuestras risas y retortijones en mi estómago abstraído de Madre Gea mientras eructo.