Oda a Lucifer

(Satán Señor del Verso o Lucifer viajero del tiempo y el espacio o Manchado hasta las cejas de pecados). Oh Satán príncipe destronado tú que escuchas mis lamentos y sollozos y comprendes mis penas. Cuando el vacío de mí se apodera incesante atiendes mis plegarias macilentas y las llevas a la cara del Padre en las auditorías excelsas que olvidan al hombre que muere en el silencio angustioso de la agonía terrena pasando completamente de las letanías que encierran nuestras vidas. Tú que ves hundirse a las personas en el lodo de la ciencia en las camas empapadas de sudores y de pesadillas. Sombra vetusta sin nombre eleva el pesar de la gente que no comprende la lejanía que nos separa del Dios hecho a medida. Príncipe de las Tinieblas acoge en tu seno a los perdidos que no encontraron el rumbo para encarar los destinos allende lo mortal. Que las moscas aviven tu reinado espantando los fantasmas eternos en que los colores de la majestad se desplegaren por el firmamento para poder volar entre los asteroides que vienen y van. Tú Rey de desdichados extraviados en mutismos de madrugada prestas atención a sus plegarias en la entelequia de los mundos cuando sueños malformados se apoderan de la psique de los humanos. Yo: Vasallo de dos señores: Dios y el Diablo, fornico con el almohada de los desesperos en los lindes de los desarreglos de las dimensiones que se conectan una con otra y ahí estás tú pronto a ofrecer una morada eterna para los rebeldes que no tienen siquiera dónde caer muertos. Desterrados en la injusticia de malvados avatares por la tierra moriremos desamparados bajo las estelas cósmicas del universo. ¡Muéstrame el precipicio! Que cual sonámbulo velado en los bordes de una magia encantada pueda descubrir la verdad que se oculta entre las trabas que esconde el Dios del Hombre que parece que no ama los andrajos de mis llagas. Exíliame en un apacible rincón tenebroso del infierno y que el tormento sea suave y poderoso para hacer de mi intelecto y corazón un homenaje a nuestro enemigo y traidor adoptando a los histriones de la naturaleza en el vil deambular de nuestra existencia. Gloria en temblor de las bajuras las flores más bellas ya llegan ¡Recíbelas con alegría! Pronto a encarar la proa de la humanidad hacia una nueva aventura. ¡Oh Satán ten piedad de mi larga miseria!

Poema de la felicidad absoluta

(No me busquéis en las sombras o Arreando Chim Pam Pum o Puliendo arbustos genealógicos). Los árboles y los seres vivos aspiran a la eternidad sin cuestionarse nada más que vivir el Ahora. En los tumultos de veranos calurosos adalides de la desgracia campaban turbulentos empañando mi cerebro con ideas suicidas y enfangando mi corazón egoísta. En el núcleo del dolor percibo semejantes acomodados en las caídas sin respuestas en existenciales preguntas que resolverían las dudas de adónde van a parar las almas allende las osamentas vencidas. Mañana será un buen día para despertar en los cadalsos del aurora aburrida que trae calamidades sin nomenclatura sin que nada cambie. En las falsedades escupidas por esputos nauseabundos se idolatra a ladrones y asesinos mientras mueren las esperanzas que se marchitan perdidas en el falo de los que enarbolan la poesía. Deformadas las estacas de las avaricias y apagados los faros de las verdades que llevan a una nueva advenida sólo resta escapar entre las brumas rumbo una fatalidad siniestra. En lo perenne de las lomas de las colinas voces funestas se desperdigan en el aurora dando la bienvenida a calamidades inhiestas que ondean sobre las crestas del hombre que no teme asesinar las certezas que cantaron filósofos y poetas. Crepúsculo de oscuridad en las tinieblas que avanzan devorando los huesos de príncipes y princesas se adentran, mientras los súbditos mueren a raudales, faltas que atentan contra la humanidad que estira decidida vacíos y condenas rumbo la entelequia entronizada de la mierda. Moriré del asco seguramente y en mi renacer situaré un vampiro deforme y maldito ante los ojos de las estrellas para que lo revivan a besos que me faltan y la buena voluntad de las personas para poder pagarme una tumba decente.

Cuando el amor se remonta desde el polvo

(Pass to the Stars or Ticket to Hell or The Abyss is There for All or Distant Galaxies Passing Through Eideen). He visto en sus ojos la luz que irradia el firmamento en los días iluminados y preclaros. En un pozo de horror en sus pupilas me aterra la derrota de caer vencido en sus redes de hechicera que como la mía aún buscan almas gemelas. Perdido en turbulencias desiguales en las tormentas generadas en torno a su falda ideo las formas de besarla de nuevo. Apasionado del tormento navegando en túneles subterráneos en canales aéreos memorizo cada recodo de sus ojos para adentrarme a nadar en sus iris procelosos de sufrimiento en los azares del destino que vienen a encandilar mi mirada de poeta tirado. Y en el aliento de su voz al viento oigo remendar los pasados que se encumbran en la verdad que gime desconsolada: queremos otra oportunidad de ser amados. Y la he besado ya sin que sus besos supieran a sal. Pero en las maromas de la tempestad cuando el mar se agita en la marea contra la tierra veo sus manos ajadas de tanto padecimiento y mi corazón que la anhela a sobremanera sobrepasando mi entendimiento. Me estoy enamorando. Lo sé. Mas no quiero que suceda. Me asusta el pensamiento de amarla sin miedo. Debería quedarme con aquellos ósculos de sus labios de magma, y olvidar el resto, y depositarlos en los residuos de la memoria para que en aquel instante en el que todo rebrote iridiscente pueda agarrarla y apretarla contra mí y decirle: No tengo nada que ofrecer. Y que ella me coja la cabeza entre sus dedos y me bese otra vez.

Poema de amor imposible pero imaginable

(Llenando los contornos del vacío que me cerca). Coronada de excelencias la luz que irradia me lleva por parajes excelsos rumbo la deidad idealizada de lo humano sobre la tierra. En el jardín de Edén bellas proliferan pero como ella sólo una. Aún en mi desespero tiento lo que imagino para adornarla con flores y guirnaldas sobre su cabello nacarado de deseos. En los mundos salidos de mi espíritu y mi mente concibo escaleras luminiscentes para que ella suba sin problemas los peldaños y abra su pecho una vez esté arriba para mostrar los colores recogidos en su alma allá a lo más alto de las estrellas. Y sueño enrevesadas lianas que se cogen de mis manos para formar los árboles genealógicos de la más elevada ideología para soltar por los campos de etérea luminosos hijos que pueblen todas las esferas prometidas. Y en el cadalso de los días cuando el sol se amaga buscando así su ocaso subo arriba de las piedras de las montañas su rostro y su voz acaramelada para que sean al fin de la jornada aquello que engulla el cielo antes de abrir el firmamento a las constelaciones aladas que pululan sueltas por el universo. Unas sílabas entonan mi amor en las nebulosas del viento que me llega a los oídos prestos por escuchar cualquier cosa suya que me diga “love” y sonrío mientras una lágrima recorre mi mejilla deslizándose cadenciosa en notas que remontan los astros sedientos de su forma y que como yo anhelan poseerla entera. Y una manada de aspiraciones surca la atmósfera a su encuentro dorando la cara graciosa que me mira en la lejanía y me dice “love love love”. Y yo Don Quijote herido de bienaventuranza momentánea estiro las manos señalando al cenit que cuando todas las jornadas mueran y el Cosmos dé la vuelta quedará para siempre de mi corazón que se marchita las brizas de esperanza de anegar los líquenes de las lumbres más pretéritas con arquetípicos hechizos de lo que pasó y amé en este planeta. Y colgar en la cúspide de los amores imposibles un solo nombre: Zooey Deschanel.

(Me enamoré de una Vestal). En las noches plomizas el desgarro arañaba el tul de las cortinas de mi sueño. Somnolientas se deslizaban dúctiles y silenciosas pesadillas en las comisuras de mi cerebro que pugnaba por enamorarse de la silueta desnuda que se aposentaba desprovista de ropa ante mis pupilas que zumbaban remolino adentro persiguiendo las formas anheladas de la visión descalza que tocaba mi cara. Pero siquiera podía rozarla erguida ante un altar que indicaba que amar como yo deseaba no era para este mundo. Y Ella me miró con ojos chispeantes y me sonrió mientras me atrapaban las nefastas alucinaciones y me sumían en el desespero concéntrico de la negrura que pronto me engulliría clamando que en el despertar de la locura, las espirales hipnóticas del aurora me encadenarían a las visiones terrenas y lúgubres manos de ultratumba se despedirían de mí agarradas a mis órbitas y yo tendería mis dedos imprecando a la Vestal y todo desvaneciéndose a mi alrededor en un pavor de sepulcro y mis párpados abriéndose en el dolor del alba que ya va apuñalando uno por uno mis recuerdos oníricos y sólo resta la piel de alabrastro de la Vestal y las garras insomnes que ya van a coronar mi vuelta a la vida.