(Ultimatum al tiempo que me queda por vivir en Eideen / Águilas del Mar Mediterráneo [Gaviotas] por arriba de la Catedral de Valladolid).

En los postreros vórtices limítrofes del mundo que demarcan los últimos suspiros de fe y esperanza de mi amor por ti están las entrañas del vientre de cristal de nuestros herederos que se pierden mientras nos extraviamos y muy adentro de nosotros agoniza la hija primogénita enganchada a nuestras pupilas. El amor que nos debemos deberá ser bestial sobreviviendo nuestros cuerpos cadavéricos y a todo anhelo propio para que pueda esculpir tu rostro en las nubes de tormenta entre los haces solares del astro que da vida a la Atmósfera de Eidiina y que tus ojos sean estrellas dentro de Etérea y los iris ríos que surjan de manantiales de las montañas más escarpadas del alma y mares y océanos y piélagos con los que regar los campos y praderas lagunas y estanques de nuestro amor verdadero. Ayer otra vez morí por ti y hoy también será así. Te siento en la habitación junto a mí agarrados en la cama enroscados como dos serpientes enamoradas… estás entre mis brazos recostada y… ¡oh horror macabro! ¡Susto atroz! Sendos congelados de brutal miedo visceral nos escarchamos derritiéndonos como el hielo de una tempestad de Febrero. Nuestro amor fue sólo un sueño. Cavo la tumba más honda en las profundidades del Maestroom del abismo de las Fosas Marianas bajo el suelo escarbando hacia el núcleo allí donde ya no hay guardianes del orden Pretérito: (monstruos marinos primordiales) ahí morirá mi amor por ti. Me entierro allende el Trono de las Escolopendras y manos descompuestas de hombres condenados se levantan airadas ¡Oh espanto! ¡Terror que engulle mis médulas! Y me agarran del cuello me estrangulan y arrastran al pozo fecal de los castigos por amantes pecadores que estimaron solo un Ideal como si de la salvación se tratase de una mujer bella y bondadosa sin importar nada más. Olvídalo. ¿No ves que lo que siento me está matando? Me quedaré sin voz gritando tu nombre hasta que los alaridos devoren el silencio y la Muerte ama y señora de la vida me sepulte para siempre jamás y no oigas ni el eco de lo que te quiero. Y todo rotará como si nada hubiera pasado.

(Eiros xxx / Apolonio Guillian \ Trash Cretina Killer Cost \ El niño condenado)

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