Tumba

La tarde amenaza despejada Luciendo el sol en lo alto Las nubes se han retirado y todo brilla Solo queda sumido en la lobreguez el espíritu del hombre Las sombras tienen todo el tiempo por delante Nada quiebra nada turba el silencio de la atmósfera Algunos pájaros vuelan alto en los límites El planeta gira ajeno a la agonía del amor La Luna observa con ojos congelados El caos de abismo y dolor Que nutre de alaridos el vacío La espiral de locura y muerte campea Bajo los ojos impasibles de las estrellas Y oscurece la negrura queda relegada a detrás de las farolas El hombre se destierra a los acantilados que sorben las sábanas heladas El miedo agita las entrañas de los féretros sellados contra la almohada Y se cae de bruces al precipicio opaco antes del albur de la mañana Los espectros y los demonios toman forma de pesadilla y asustan a los que en onírica inconscientes moran La supuesta paz de los durmientes en un cementerio de siniestras siluetas Desciende hasta que toca la osamenta Y hay quién grita en el mutismo arañando la tela Pujando por despertar a una voluntad que representa una fatal debacle No hay paz entre estertores que culminan la obra maestra del día Cuando se va a dar contra la lápida del diablo Que fornica enrabiado con los espasmos lapidarios Oh luz que irradias en el ocaso de la noche Crepúsculo de penumbras en lo silente del reflejo Cristal pulido que reflecta destellos infernales Alumbra los ojos al mover los párpados Y aglutina vacías las pupilas La verdad que mira desde la invisibilidad fantasmal Al resurgir del enterramiento La muerte tiene los iris contabilizados Y hay que vivir tirando al suelo papeles y colillas La humanidad marcha imparable al trote Un cohete llega a Saturno cargado de gusanos Los despreciables de la Tierra serán anillados en una condena Y se sale a la calle El anacronismo espantoso vistiendo los pantalones del desastre Arrastrando tinieblas que galopan en la mirada Abarcando la totalidad Sin aprender que al juntar las pestañas el aliento de la existencia se escapa para fuera Y solo queda el resto de muchos despertares que anda como un cadáver Que no ve como le recorta el mundo Y que estará fuera otra madrugada En la soledad de la cama repicando hacia abajo Haciendo grande el hueco en el que morará su alma Tumbado Difunto Como una cargada lontananza muerta Por toda la eternidad Cayendo al remolino Mudo Convertido en una amalgama de carne y huesos Y en el postrer resurgir espiral solar El espejo no echará en falta el reflejo de un idiota.

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