Nombrando lo innombrable

Decae el sol las culebras del anochecer recorren los rincones del ensueño como cuchillas lágrimas mártires que se deslizan a trompicones en lo siniestro de una guadaña que sesga vidas como si fueran renglones de poemas inacabados que descansan en el olvido de los cajones. Viste el cortinaje los tules sanguinarios de las cordilleras que sucumben a la noche dejando visibles las estrellas que nos hablan pero nadie escucha lo que dicen. Amargo el llanto de funestas criaturas en lo onírico reptan como serpientes siniestras hacia las paredes que revisten el andamiaje del esqueleto que fornica con las oscuridades más allá de la tumba sellada de la cama en sudor mojada en latitudes y claridades que no son de este mundo extenuada: y se dejan ver asoladas por disposiciones macabras en realidades anilladas dentro de la atmósfera que suspira contra el cuerpo que se retortija en espasmos endiablados ante el ataque atroz y endemoniado mientras transpira dementes hidratados de miedo y horror cósmico en un casi catatónico estado. En tromba la alucinación te agarra las manos en la visión enfermiza de los plomos fundiéndose sellados en negruras de espanto que se solidifican cuando tiran a estrangularte y tú les arrancas los brazos. Pero no todas las pesadillas son igual: hay algunas que perdidas buscan el consejo en la luz que irradias y has de encauzarlas a concretar su venganza si no quieren redención e iluminarlas pues tú no estás exento de que algún día formes parte de eso, y necesites el haz brillante de algún durmiente luminoso para seguir el camino en las arduas sendas que marcan el declive del avance de lo humano antes del amanecer glorioso del astro que gobierna Eideen en la inmediaciones de la Vía Láctea, e ir más allá al otro lado día tras día y colarlo con tu amor todo: tu calavera como puente para esas desgraciadas extraviadas, hincando los dedos al otro lado del acantilado, antes de que la luz se cierna sobre tu cabeza y despiertes jadeante al escenario teatral de tus congéneres de época que niegan otras contextos y viven en una especie que sólo prima mundo miseria y mercado.

Alien Hunter nº13

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