A los abuelos cochinos del mañana

Os han robado la tierra os han quitado la hierba a cambio de facturas ininteligibles señalando los números rojos de lo que se debía y en letra menuda el extracto. Los Istaris chungos con gorros de falsas estrellas os vendían humo y metafísica a cambio de vuestros sombreros plagados con patatas y cebollas y frutos de la tierra rompiendo así la alianza que pactaron en la primera alborada cuando super sayanes y monos salían de fiesta. Ha llovido fango sobre las diosas de la tierra agradecidas revolcándose sobre el barro y muchos han insultado la facilidad del placer ofrecida por la ninfómana abierta de piernas. Yo no sé que hago aquí ni como cobrar mi trabajo: las chapas de cerveza no las aceptan como trueque en los mercados a cambio de metadona de cacao quieren metal acuñado con la cara de reyes que matan a Ghanesa. Y el Ghanesa negro pregunta en las lápidas del cementerio los nombres y el porque de los hermanos que no han vuelto a casa. Que hacen lo Gayetanos en San Petersburgo pidiendo limosna a los ángeles de Rembrant que helados sin luz desgastan la energía pagada por Iberdrola para iluminar apenas un palmo la guarda del niño que sueña con fantasmas y las manos del diablo mareando los abismos prometiendo recompensas al cambio del mal cuando pican las partes y el niño no sabe que la blasfemia final es una cama con un picacho al final acoplándole al final desafiando a la ascendencia mientras cae al abismo haciéndose pajas deificando a ninfas de fantasía sin importar que sean guapas o feas y la madre limpia el semen de los calzoncillos manchados de pecaminoso deseo. Será por hierba, dice Cayetano, yo os invito hay para todos, pero hay que pagar el paquete, ¿de quién es el paquete? De Motorola que pasa de sus hijos plastificados por el sueño ensuciando las oficinas de Cayetano y los árboles ya ni miran (será por basura dicen) y los viejecitos pasean entre el bosque de inmundicias que los nietos no recogen comiendo mortadela porque las mariscadas son para los ministros cuyo trabajo es jugar al Candy Crush Saga mientras el rey dispara a osos borrachos en las colecciones de zombis que ya guardan los corazones de los cadáveres de mujeres mientras las lágrimas de los dioses las escupen y todo importa una mierda.

Istari nº13

Un comentario Agrega el tuyo

  1. wolfman dice:

    Sacarle los modos a la libertad con un sacaleches es casi tan complicado como libar una virginidad sin dolor.
    ¡Vomitemos alegres el manuscrito vaticano mientras nos abren el ano sin permiso!.
    Vivir violado es casi un alivio… Casi…

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