La cruz por lontananza

En las penumbras que quedan a la diestra del almohada siniestras albas perduran en los doseles y se escapan en la madrugada hacia los remolinos de sueño engullendo las alucinaciones en visiones de espanto que tocan la piel cuando duermes enajenado absorto del terrenal reinado. Y las sombras se repliegan rápidamente dejando tan sólo resquicios de luz que se filtran por la persiana tirada para que se desvanezcan las pesadillas relegándolas a su oscura morada. En las razones del viento por reanudar la marcha se fugan las esperanzas en la jornada macabra apuntando al norte del no hacer nada. Aspirando cancerígenas neblinas tosen los días sangrientos las debacles perfumadas de descalabres en el ajuar de las alacenas que se hartan de adioses. En las selvas de la mañana adrenalinas corren embriagadas de adornos mayestáticos que no se mueven y la calavera ha de hacer marcha. En el crepúsculo de las opacidades cerrazones en el horizonte dictan sobre el cráneo que todavía no hay astillas suficientes para pasar al otro lado. Tumbado como un muerto viviente genero las idiosincrasias que han de acumularse en las vertientes inmaculadas de adyacentes abismos para desbarrancarme a tropezones y lanzar mi vida a un cubo de basura. Se acumulan mis poemas en el porche del umbral de lectura mientras mi locura grita que ya basta buscando el interruptor para apagar de una vez mis ideas que me atosigan y martirizan en el calvario del sol que me aplasta como un gusano lleno de dolor sin que cuenten ni valgan para nada estos textos testigos de una muerte macabra que quedará colgada de la falda de Dios sin que éste diga palabra. En el bote de los poetas que murieron en desgracia se desenlata la verdad: aquellos que quieran tocar con sus manos la deidad habrán de transitar el camino recorrido por los profetas hasta notar clavar en las manos los clavos y que tengan que recitar con o sin fe: ¡Oh Padre por qué me has abandonado!

Gabriel

Un comentario Agrega el tuyo

  1. wolfman dice:

    Solo por textos como este ya merece la pena acunarse en tu mezcla de rabia y talento.
    Cómo siempre, nunca es bastante para los excesos de la nada.
    Un abrazo

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