Gracias

Hacía frío en las estaciones que iban llegando al invierno carentes de abrazos caricias y besos cuando al fin sonaron las campanas de la ciudad y entre penumbras y estridentes ruidos me metí con Ella entre las sábanas que ataban nuestros cuerpos en un ideal de amor alcanzado anclando los vórtices de los lamentos en los infiernos de cada jornada y gemía la oscuridad amparando los átomos que brillaban en nuestros corazones latiendo en silencios redentores luz que guiaba la fusión de sendas almas a la conclusión de alguna razón cósmica que nos despierta todos los días: uno junto al otro.

Gabriel

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