Preludio del castigo

(Estrías en el cerebro u Oración antes de ir a la cama o Preludio del castigo o Maldición en forma de raya o Posición privilegiada o Hasta los topes de Risperdal o A duras penas contra la almohada de celulosa microcristalina). Indolentes ríos insondables de nauseabunda lava patinan cuesta abajo los acantilados de la mente descontrolad@s insolaciones en la sienes que discordan dolores en los fosos motores incendiados por controversias dispares en el alojo de dopantes sustancias altamente contaminantes. Mas yo he injertado ahí arretros y taladros que indujeren a descalabros mayores cuando lo matojos se chamuscaren en días festivos impares. Acunado en demencias parecidas pero desiguales procreo químicas desesperanzas paranormales. ¿Qué esperaba? que la próxima vez que hablare con las estrellas no me dijeren “¿Ves esa montaña? es tu mente abrasada Cuando regreses tu cuerpo mortal a la tierra y lo arquetípico lo devuelvas allá arriba no esperes más honores que una condena cuyos límites se establecerán en tu cabeza blindada como jaula cerrada y no escaparán los pájaros cuya libertad está custodiada Ahora sigue con lo tuyo y esnifa las anhelos de que esos insanos rayos no sean autopistas para todos aquellos que convoques hacia el abismo pues el último eres y arrastrarás a todos si sigues evaporando por tu nariz prohibitivos aromas hirientes” y yo contestaría “es un juego de niños cada cual depende de sí y sólo a mí mismo me haría daño” y ellas responderían “te han cortado las alas amargamente no pongas pertrechos a tu repliegue Tu juicio será una dura prueba sin lugar a duda” y yo con lágrimas en los ojos “¿no voy a tirar lo que queda? mañana saldrá el Sol Su palabra será la verdadera Me retiraré en silencio junto a las chirriantes veredas de sufrimiento que mi intelecto y espíritu dejan” y ellas “Así sea pero recuerda que al despertar empezarás de cero, con tus secuelas”. Y libre al fin de extraterrenas presencias me acostaría viendo como se escurre toda mi esencia que ya no sería mas que un pobre andrajo descomponiéndose en un etéreo barranco sin fondo sin más fin que desintegrarse en la más absoluta perdición. Y me dormiría.

APOLONIO

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