Batalla de números (8vs13)

En el temblor horrísono de la soledad devoradora de mi cráneo mi corazón late a deshora todavía por ella. En la noche sin final las angustias se suceden en hilera al despertar y ver que el rostro que se impregna en el almohada se deshace rápidamente en lentitudes de negrura en la debacle de no tener nada más que a mi lado humo que se desvanece. No hay sitio en la tierra para una maldad como la mía que buscaba en sus pupilas la alegría de vivir en la profundidad marina de sus iris azul puro la verdad en la que el amor desplegaría majestuoso sus divinas y arquetípicas alas. Cada día da más miedo existir sin rumbo fijo perdido en oleadas de quiméricas visiones que van a dar contra el espejo pulido de mi reflejo que no quiere hallar sino al otro lado la faz de Silvia que me mira enamorada como el primer día que se prendó ante mi llegada. Mientras me pudro en el aurora del amanecer coloreado por la desdicha de no tenerla cerca para completar e intercambiar mis besos de ceniza con los de su boca carnosa. Y allende las metamorfosis primigenias en los picos de los canarios enrejados mis labios suspiran anhelantes por las distantes que nos separan de extremo a extremo del firmamento para que pasen los malvados. Y levanto la palma de mi mano y la muestro a las estrellas lejanas para que tengan en cuenta de que alguien inspirado por las corrientes telúricas del amor amó de forma desmedida el ideal hecho carne de su silueta mientras la hago bailar entre los cometas y grito si Ella aún me ama y desea que una jornada lejana sea ¡esto habrá valido la pena!

GABRIEL

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s