Entre copas

To Aida

Husmeaba como un perro los restos
De perfume y carmín que un ayer
Lujuriosamente se acercaron a mí
La obsesión por poseerte guió
Mi ciego instinto hacia tu tersa carne
Recorrían tu piel mis vampíricas uñas
¿Por qué no me dejaste besar?
Al despertar con áspera resaca nada de ti
Sólo carmín entre los dedos y mugre.

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