El suicidio de una Cosmovisión

En los gritos al alba chillan las soledades concupiscentes de la cama. Como verdades plantadas como torreones soñadores los árboles duermen y alguno se desvela; en la metafísica del conocimiento mientras mi mente delira y observa (el árbol) los caudales de mis pensamientos inundando todo cuanto pasa arrastrando, la sordina hacia una promesa de cines mudos y  poetas por todo el mundo,  pero crecen cuernos demoníacos… el cielo no me quiere, sino que rebotado me hacen penar mis alas de ángel chamuscado. Ven, despacio, ven, dejemos que se oculten todos los rincones que nos separan: ¡que de tu cabello rubio se desgajen nuestros mejores hijos! La tempestad azota inclemente mi corazón ¡un fantasma es mi turbulenta paz y fulge una aurora con su imagen y se queda todo sumido en sombra! Loor al Cosmos Creador Entelequia de Entelequias Cero Argollador, no soy digno, que se anille mi cuello hacia el dolor y lo mudo en un espiral silenciosa mientras mi Cuerpo Mortal en Eideen se desmorona.

GUILLIAN

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