Cena en la Luna

Oh Sol despunta en lo alto  mi desesperanza amarrado a la almohada apretado al fantasma de Hanna María la cómplice oscuridad que nos acunaba en un lecho floral mientras retozábamos bajo las nieblas nocturnas las chispas refulgentes de la negrura que fusionaba nuestras salivas nuestros sexos fundidos mientras el sueño sudaba los poros de la frente repicando ferozmente la luz noctámbula y el deseo… el deseo de no despertar nunca agarradas las nucas Ella en Finlandia y yo en España y el astro solar como un demonio cercenando lo diurno cortando la compenetración de lustros de anhelo por su pelo, su mágica esencia, por su cuerpo, por mi falo húmedo dentro de su vagina ametrallándose…. y sin piedad arrancados como flores a una sequedad monocroma yo a la soledad y ella desde hace poco casada. El Sol ríe, caen gotas de agua, ya solo resta el recuerdo placentero que se desvanece en el fango del día abierto.

APOLONIO GUILLIAN

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