Medio gramo de existencia

La bruma gris envuelta en sudarios baja por el techo yo arropado en mortajas el rocío en las flores y en las hojas de los árboles congelada mi alma un niño corre por el valle borracho de haces solares embriagado de luz y de colores raíz telúrica que se adentra hacia las sombras y tinieblas harapiento la fuerza que empujaba a construir cabañas en una atemporal desmemoria el olvido hecho tinta y las palabras irguiendo en una rama una soga macabra.

AP

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