Fragmento de “Manual de Apolo o Afrodita 8 y Apolo 13”

[…] ¡¡Venus ¡hermosa! Venus¡!… Mi clamor martirio que sostiene mi sangre de derramarse por el suelo, desde mi más profundo dolor besando con amor dedico este canto, que mi estilográfica cual espada la compasión no limite mi tinta como sangre y  desparrame sin piedad sobre las hojas de la tierra la Verdad, y los Apolos de todos los Tiempos y Espacios vean los entresijos que hay en la invisibilidad del etéreo aire del Primitivo Eideen. Acaso ¿no es cierto? Oh Zeus Padre Tirano y  Cruel, ¿qué el hombre sólo tiene lo que hay en sus ojos cuando duerme? ¿Miento acaso cuando escribo que lo cósmico, los espiritual y lo físico está en su carne, qué nadie sabe del más allá? ¿Por qué cree que es suyo cuanto ve y no sabe que nada es de él? Los colores que recrea en Atmósfera son regalos para su futura estrella, pero al hombre lo vence su ceguedad, se lo come su vacío, y su propio agujero negro lo devora, daña con bestialidad y falsa ambición a ella, a Gea, remotamente prehumana y madre de todo lo que en ella habla, nada o vuela, crece y muere; ella lleva al esplendor los mejores frutos ,al rubor de telúrica potencia, a la materialización de la voluntad original y primera y Sol lleno de gozo y enamorado alumbra a la evolución suprema, al objetivo máximo de la creación que es todo aquello que se ha de convertir en estrella y expandir en el universo lo que ha sido absorbido en Gea por toda la eternidad.

[…]

APOLONIO GUILLIAN

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