Polillas en el café mañanero o Atrocidades de algodón

La noche de plomo escancia coordenadas llameantes rumbo los polos de  las elucubraciones más descalabradas ¿por qué no puedo escribir poemas alegres? ¿Por qué sólo mi tinta escampa desesperanza agria y misantropía despiadada? Oh rayos solares dorando campos de amapolas y adormideras Flecos derramando vida filantrópicamente a la deriva por ende verdes prados y flores resplandecientes he visto los pétalos al viento y a las nubes colorear cenitales escapes de hermosura. Día que bisturizas la noche detén la oscura luz que viene del reflejo de las áreas espaciales más áridas y de antiguas estrellas difuntas en lo hondo de siderales hendiduras. Yo he estado allí junto Caracoles y Águilas. Sí he estado allí también en universos aéreo extra terráqueos retozando entre voluptuosas brumas y curvas estudiando las más finas tecnologías He morado codo a codo con la muerte cabeza con cabeza en sanguinarias guerras contra mi corazón egocida. ¿Qué puede un poeta? Despertar allende esferas corporales cuando las sublimidades están a punto de sucumbir y tenderles una mano arrastrándose conjuntamente volando por arriba catacumbas edificios y pirámides o morir en la magistratura de lo que digno tiene que vivir continuamente sin que pare el cesar de las articulaciones.

APOLONIO GUILLIAN

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