Regreso a Shaolin (16-11-2012)

(Regreso a Shaolin o Vegetalia o De birras con Zhi Ming en el bar del Norte o Versificando a la norteña con influencias sureñas). He vuelto por la senda rocosa cargado de metanfetaminas y alcaloides Han sostenido mi caída a los páramos metamorfoseados en hermosos vegetales que nada tenían que envidiar a las fulgentes estrellas compuestas de restos luminosos de seres vivientes que llegaban de todas las latitudes nacientes de los orbes celestes. En los limbos sonrientes de enajenaciones de dolores he pensado ¿me volverán a sostener? Sí Pero no es momento de volver otra vez ni abusar de estancias pasadas de colgar en esas seguras perchas de azafrán y kungfu mis errores presentes ni de tentar a los Maestros pertinentes. Ha ululado el viento como hacía eones ha diluviado fangosa tierra a la par que alguien amartillaba una pistola dispuesta a disparar a la Planta que no se movía pero exhalaba respiraciones y constelaciones silenciosas heridas de pasos que acechaban lejanías que se acercaban amenazando la continuidad de mis involuciones hacia la divinidad de las estaciones que se sucedían en los atardeceres eléctricos que ponían fin a la pesadilla: he despertado desesperado de la agonía a tientas he buscado la luz artificial que encendía la esperanza para que pudiera encarrilar de nuevo mi camino en la búsqueda de mí mismo: juré que nunca más lo haría Aún quedaba algo en la bolsa inhalé las gracias a Dios por darme otra oportunidad de suicidar mi idea de eternidad: liberar a mi alma de mi cuerpo mortal. He puesto mi corazón hecho astillas a merced de mis dolencias diletantes de poeta: he regresado a Shaolin han pasado evos limpiando letrinas hasta tener un nivel casi comparable a las más grandes leyendas y llegar cierto con un radio casete barato que funcionaba a pilas de las antiguas… me dijeron: Shaolin ya no es lugar para ti te debes ir… volví a mi cuerpo inerte encañonado por un bien intencionado compasivo Dejjal dispuesto a evitarme sufrir: “no me mates” grité asustado pero ni él me oía Y escuché el click del gatillo que me devolvía a la vida. Y ahora tubito en mano dispuesto a terminar los restos (también he sido bakalaero) me postro “ya queda poco para el fin y empezar de nuevo” y estiro… no me agradezcáis que haya escrito este poema, de verdad de la buena, sí. Gracias Shaolin.

GABRIEL

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