Jardín sexual

He amado a las chicas cenicero esnifando sus cenizas hasta convertirlas en esculturas por jardines preternernaturales que se desmoronoban a mi paso sin que pudiera ni quisiera hacer nada. Bustos de Vestales que amé derruidos por los suelos estatuas que entallaban sus rostros se han venido abajo mientras corría por el laberinto de mujeres que quedaban tras mi espalda buscando una salida a lo que ya se había ido en parajes selváticos de mi recuerdo las luces que irradiaron sobre sus rostros mis ojos anegados de lágrimas de sangre en torturas imposibles e insatisfechas el horror a mi lado cabalgando gritando el mármol de las chicas pudriéndose descomponiéndose a medida que mi olvido se adentraba en oscuridades necrófagas mi corazón desintengrándose los bosques ardiendo las flores secándose y ya apunto de saltar dejando nada más que cizaña en lo que otrora quise de forma desmedida tropiezo en una roca y caigo en un barrizal abriéndome la cabeza y justo a unos metros de mí veo bailar burlándose de mí con los cabellos pintados de arco iris a Silvia Nagisa y Lisa y yo arrepretado contra mí mismo no hago más que llorar.

APOLONIO GUILLIAN

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