El Gorrión de litio

Oh Afrodita las ventiscas del olvido me azotan el rostro y se cuelan por las varices de mi cerebro catátonico. Recuerdo los besos y los abrazos el sexo y el amor que nos profesábamos recuerdo la luz multicolor de sus ojos. Pero mi corazón no está dispuesto ni preparado para entrar a saco en sus interiores ni para pintar de colores las telarañas que abundan entre las cuatro paredes de su cráneo. Hemos surcado las estancias reviviendo un amor pasado que se ha encontrado ahora para terminar en la más absoluta indiferencia. No quiero transitar los caminos de su alma sacrificando los contactos para que no terminen en lágrimas. He sondeado sus Entrañas y visto en ella el demonio que la habita y yo demonio también me alejo: que cada cual se autodestruya por su cuenta: me pediste que la amara Afrodita pero yo te pedí un Ángel y me has dado un diablo. Ahí quedan los poemas que le dediqué a tus pies de diosa y si ella (Lisa) estima oportuno les prenda fuego y a apuñale a la isla que tengo para ella en mi núcleo sensor!!

APOLONIO GUILLIAN

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