Secuelas en la órbita de las estrellas

La sombra de la duda despierta de amanecer en amanecer cuando la labor ya está realizada, no es fácil incorporarse todos los días y empezar de cero. En el cenicero de mis deseos ya no irradian chispas que aunque se apaguen indiquen la esperanza de Fénix de amores remontando los cúmulos nimbos hacia otras galaxias para concretarse. Y los pies forman parte del barro encenagado los zapatos caminando por todo el abismo de Eideen. Y destellan centellas que se pierden en la vasta y majestuosa Etérea tan rápidas quizá para no volver jamás. Y a cada paso es una nueva devastación quedando lo destruido mientras mueren velozmente las flores que dejamos camino del acantilado despeñando los olvidos que en nuestro juicio recordarán lo que hicimos mal y que aquello tuvo lugar y fue en un tiempo desolado ahora en el presente: el pasado que revivirá cuando la Verdad (y el Amor) recorran los caminos que vamos dejando para aniquilarlo todo (o revivirlo) bajo la justicia del Cero Cósmico, muy por arriba de los Dioses Arquetípicos, hechos nosotros a su forma.

GABRIEL

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