La ley de los poetas

Oh jazminero necesitaría generaciones para contar todos los hijos de los que te vas desprendiendo soltándolos hacia el suelo en un ligero vuelo que entorna los aromas aéreos y el viaje que les espera a tus nacimientos. Lástima que el fuego de tu fragrancia no trascienda a las almas la muerte de una flor que eclosiona y desprende hacia el éter olores y bellezas galvanizadas de transgresiones cuando en el polvo las flores se ajan. Y el dolor es un suave quejido que no se percatan las estaciones bajo la lluvia de aromáticos pétalos el amor que fulge en el misterio de un momento cuando eclosionan los blancos cromáticos como una canción primigenia a la vida. Una avispa moribunda va recogiendo la flores desesperada y poniéndolas todas en pie es la esperanza que grita que el amor se marchita pero siempre habrá alguien del reino de etérea dispuesto a morir por lo que ya está muerto y por su renacer.

APOLONIO

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