Al fin del pollo

Arda mi obra en el fuego del olvido junto los Trasgos que conocí en mi peregrinar por los sueños y de los cuales me hice amigo. Muera la bestia deforme enjaulada que nunca escape de la oscuridad brumosa de las tinieblas. Que las centellas que me cercan se extingan cuando mi cuerpo ceda y mi cerebro quemado por abusos agujereado por nefandos proyectiles no resurja ni una sola idea que escape entre las nieblas nocturnas hacia las estrellas que nada de mí brille en lo alto cuando muera del todo y la tierra absorba cuanto soy en la negrura de la hierba de los cementerios. Que gamberros orinen en mi tumba y hagan pintadas y mi lápida sea humillada bajo heces humanas. Danza Tenia en mi estómago como ofrenda mi cuerpo dado a Gea. Que no estallen los átomos que me componen como nebulosas brillantes y densas y que ningún hijo del deseo venga a molestarme. Pionero del desastre la lumbre que he encendido escalando montañas sea escupida por mis semejantes. Y mi voz no halle descanso en las penumbras de la desmemoria y que el único recuerdo que quede de mí sobre este planeta sea la devastación que queda tras mi espalda y si hay una flor sobre mi Tumba sea de polvo para que me recuerde cuando esté en la entrada del averno la ceniza sin Fénix el monstruo que surgirá cuando el infierno se llene y los que puedan caminar a tropezones ávidos de materia orgánica sin música ni incienso devoren lo que aún vive en Eideen en una inconsciente paz inocente hasta que todo retorne.

GUILLIAN

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