Serial de fracasos u Oh Estrella magnética del Norte no consientas que pase

Me he suicidado tantas veces por ellas que ya sólo queda en mi corazón una pequeña isla por si aparece el verdadero amor. Con el petate cargado de frustraciones los besos de algunas me han dado alegría que han ido diluyéndose hasta convertirse en soledad. En las sendas que llevaban a sus interiores había escollos y derroteros que impedían que las amarrara por la espalda y las hiciera mías. Y los días solitarios se suceden besando nada más que apestosos cigarros en la decadencia de los besos de ceniza que le debo al fantasma ese que mi esperanza aún se empecina en atrapar. Pero solo vagabundeo sin amantes que quieran compartir conmigo mi esplendor y mi mierda. Pero guardo en la recámara un amor que convertí en tinta para olvidarla y no enamorarme para que no terminara en hecatombe. Ella me besa en el vicio de los anatemas de promesa siendo sólo amigos con derecho a algo más. Peligro las noches se doblegan sobre sus caderas y en sus ojos veo los colores de su mar y el vacío de la memoria corta provocada por años de abusos con las drogas. La quiero. No la quiero. No quiero amarla más. Besémonos una vez más y despidámonos diciéndonos adiós en un ideal porque ella es libre y yo no la quiero cazar sino que volemos cada uno hacia su ocaso en libertad. Corre sin mí y no me busques más porque iré sin duda sediento de piel y alma que robar para huir por siempre jamás Lisa.

APOLONIO GUILLIAN

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