Como el Rosario de la Aurora

En las rebabas de la pesadilla te vi vestida de luto y apesadumbrada. Recuerdo las folladas como rebajábamos la tensión sexual retozando como monos que bien pudieran ser ángeles con celo reprimido. Te despreciaba hasta que te amé en las fuerzas imparables que te penetraban. Dejaste al soso de tu novio bien entrenado yo era más guapo y gracioso y te cañaba hasta que al fin un día nos besamos bailando fogosos en la disco Cocoloco cuando aún tenía salida a la playa. Y así, lo que al principio eran pajas terminó retozando ambos en la cama. Acabamos bien, somos amigos de hecho, con lo buena que estabas traíste dos hijos, alégrate, yo moriré antes que tú, tus vástagos te han arrancado vida de las entrañas para que dures más, la señal es clara, llorarás cuando te enteres más no quiero: piensa en todos los hijos del deseo concebidos que te recibirán, promesa del Dios de los Días, cuando tú, mucho después, estires la pata, Aida.

APOLONIO GUILLIAN

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