(Manifiesto de los enamorados que crucificasteis). Mientras agonizo veo los campos en flor y los robustos árboles danzar como kungfutecas cuando el planeta y las ramas giran bailando sacralizados por la Madre Naturaleza. Y el dolor no decae sino que va en auge mientras los mosquitos proliferan en el aire. ¿Es que acaso la Madrecita ama más a una araña que a un hombre? Parece ser que sí que lo único que detesta es a nuestra especie. Pero siempre hay excepciones y Ella ama a los verdaderos amantes porque sabe que éstos tienen las claves para salvar todas las especies. Es el precio por la devastación infligida a Gea el sacrificio de dos amantes por todo lo que existe en la tierra. Mas ay los gritos y los llantos de ambos que desgarren al personal y el amor como una llaga se incruste en cada corazón y que los destroce sin compasión y que en cada lágrima se vean a ellos mismos en contento vil sabiendo que ya no tienen nada sino una úlcera crónica en la vergüenza conformista que empieza a temblar temiendo el regreso de esos dos en la venganza sin compasión porque no se dio tan estelar amor por culpa de esos que dejarán de reír cuando el Éxodo empiece. Agonizo mi amor era igual he llegado alto arriba de la pirámide y ya viene Ella a buscarme: ¿Qué haremos al besarnos? ¿Salvaros? ¿O dejar que la basura os sepulte?