El parto de los artistas

(Solfeo para Elefantes o Morir para renacer más fuerte más puro más genial). Aterrado ante el paso de lo mortal a lo eterno deambulo en espirales helicoidales pillando mantecado en cuanto puedo. En la silente medianoche ensueño el pantano donde los fuegos fatuos confundían a incautos que se adentraban en el fango y quedaban atrapados. En las leyendas de hombres astillados por las balas de la sociedad se crucifican los faros que vienen a alumbrar los senderos para que todo sea más allá. Se agotan los manantiales donde beber el agua fresca del conocimiento siempre en ciernes más que al hombre no le interese y cuando brotan afluentes se derraman los cántaros de poetas que cantaron a la dicha y al tormento muriendo la mayoría en la tristeza. Y en el frío del norte se hacinan poetisas que se retiraron sin pedir siquiera a cambio que leyeran sus versos tan hermosos como desesperados. Y la música sigue su curso con sus hijos bautizados con luz misteriosa desperdigando notas en la oscuridad que con avidez devora las partituras cuando la pieza se clausura. Y en el manto obnubilar de las estrellas cantoras ahí cuando los sapos comen galletas y charlotean bajo el brillo lunar hay dimensiones que entrecruzan los mundos y la posibilidad da lugar a un hecho más que científico que sólo los soñadores pueden probar. En los límites del Universo concebible se recrean los prismas como cuadros de Kandinsky esparciendo los vórtices creativos de cada pensamiento plasmado en el viento. Y el hambre es atroz del agujero de la mente que condena criminalmente con tedio voraz a aquellos que absorbieron en otrora sabiduría como locomotoras. Y al final con la cabeza en la pared sin desarrollar todo el poder se contentan con el polvo sin saber qué hacer para atomizar cada mota. Digno como una Vestal el intelecto erige pilares entre hombres y mujeres que murieron sofocada su voz pero su aliento sigue viviendo entre camaradas cuando llueve o a pleno sol con o sin nubes. Y me estremezco temblando en la negrura encajando en la tumba que me conecta a lo Pretérito y veo ángeles bajar en la penumbra del deseo que me lleva a anhelar volver a casa más muy a mi pesar sé que está todo por hacer y sacando la base a mi alma marchita mi corazón se desgaja mientras oigo una voz lejana pero clara que bien bien podría ser de aquel que regenta el anillo protector de las galaxias para que absolutamente nada se pierda y me dice: Recuerda poeta a cada milésima más vidas salvadas.