Dolor en pepitoria

(Pan y mierda). Bombas destruyen indiscriminadamente mandadas por el egoísmo incipiente en las reglas del mercado para regular la población que sobra mientras ellos se forran con dinero manchado de sangre. Yo he preferido sacar la tarjeta para escampar la magia del farlopar y si tengo que matar a alguien que sea a mí mismo. Como un rayo se cruzó en mi mente el estudiar Ciencias Políticas pero lo aparté rápidamente: ya era bastante malvado como para condenar a mi alma eternamente. Así que siguiendo el rumbo de mi corazón entre vertientes peliagudas en deslices del enamorarse sin conseguir a ninguna de las que amaste. Los Polos rotaban y yo en medio del acantilado sin saber qué hacer opté por estudiar Audiovisuales en un negro futuro atroz esperando ser guionista de Buenafuente. Maldigo mi suerte en los candelabros de siete brazos como las cabezas de algunos Dragones que todo mi esperanza cayó en un foso no habiendo lugar para mí en la Farándula sino descomponiéndome escribiendo versos que caían muertos en el silencio de un charco de tinta que era mi sangre. En los lagos de acetona puse a remojar mis guiones y proyectos televisivos para que echaran a arder con furia  pasto de la ira y el odio de mi incompetencia por mover las cifras que valían cada letra. Así que colgué las botas de poder vivir de la Mamandurria laborando como escritor que aunque no laureado podría ganar cuatro perras para cambiarse el coche a plazos y tener pizzas congeladas en la nevera pagadas por mi cara. Pero la poesía tira de lo lindo cual Metaciencia  pero es ingrata en el aplauso humano si vas con todo con Ella. Déjenme diez pavos o quince, no es para vino (el alcohol sienta mal) es para perico que me dé por cantar por el pico las desgracias que a todos aguardan y la verdad es que por menos no te pasan.