Aliento nocturno.

(Toca lo que se te muestra). Patinan las muescas de irrealidad desprendiéndose del éter detenido de los sueños. Una voraz tempestad azota los tormentos en los cráneos que nuca se sabe cuando van a parar.Y la noche prosigue visión al centro buscando los desdobles del pensamiento que sumergido boga a los avatares de las ideas que se sumen al desvarío en donde lo inmaterial cobra fuerza para despegar supremas alucinaciones que no pertenecen a este mundo. Un haz concéntrico resbala cuesta abajo del intelecto y fuerza los caminos que ha de transitar ahogándonos en la marea balbuciente que gime desconsolada mientras las estrellas lloran angustiadas. La fiebre de las cabezas se solidifica y nada más que la pupilas sintonizan el espectáculo que delira. Todos los caminos se abren y van a dar contra una pared infranqueable. En el hollín de la almohada alguien convulso se agita y patina deslizándose hacia el mar de los infortunios y de los seres nocturnos que no se dejan ver cuando el día ocupa su lugar. He tirado una red para cazarles pero se escapan fácilmente sin que dejen restos de la hazaña sino en vagos recuerdos que la luz del viviente dilapida alejándose así de la agonía. Nadie solo ha retenido un hebra un objeto del mundo onírico. Todos duermen mientras yo velo las entradas del laberinto. Hasta que agotado tomaré, con miedo de irme a dormir, la mano de la pesadilla más rezagada y que me lleve ahí, en donde pueda ver como los hombres se convierten en Demonios.

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