Poema que se derrite en el fuego

(Poema que nació porque sí o Poema que se derrite en la  lava). El los vórtices del viento calcé melancolías de pasados angustiados por el transcurrir del tiempo en ajados silencios que repetían la monotonía de las soledades que se advenían llenas de maldades cuando dejaba el chiquillo para convertirme en hombre lleno de pelo en las púbicas verdades. Efervescentes mis llamadas a las planicies celestes sólo el Diablo me contestaba contento de que mi currículo poco a poco se rellenaba. He malgastado la fe en carótidas arborescentes de esperanza contemplando mi sino desparramarse rumbo a una humana debacle que aspiraba los signos de la barbarie relinchando la caridad en los ósculos de lava que gemían en la madrugada tal barbaridad balbuciente. Sumido a la cortapisa de los sentimientos sumergía en palabros de agonía la desidia por tomar las riendas del cosmos y caminar nebulosas adentro hacia el centro de las estrellas que venían a remendar los desechos del por qué verme tan loco ametrallar la sinrazón de la razón por ver a mi corazón lejos de vosotros. En las granjas textiles se cosía mi alma en las vertientes del cuando me quise recuperar ya era tarde. Y allí en la lana enredada de luces ahorqué mis expectativas de ser alguien en la vida. Recolectadas las naranjas por mis ancestros ¿cuál podría ser mi herencia? No hacer mucho más largo este poema para que se me lea, vociferar en las altas esferas que mi tinta sueña a la espera que dos reencarnaciones hagan más llevadero el aguardo que ha de motivar a las clases pringadas que remonten los estadios allí donde está el verdadero poder: en el espíritu de los desolados que darían todo por un celestial pedacito de suelo terreno.

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